Zhuangzi

La verdadera grandeza no necesita ser ostentosa. La verdadera sabiduría no necesita ser demostrada. Zhuangzi
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viernes, agosto 19, 2022

Hay un mar en mi pecho... Akiko Yosano (1878-1942) Japón

 
Hay un mar en mi pecho... Akiko Yosano (1878-1942) Japón

 
Hay un mar en mi pecho
que incluso para mí es desconocido;
en una de sus rocas
se vienen a estrellar todos los barcos
y son vanas mis lágrimas.
 
 Akiko Yosano
(1878-1942)
Japón

jueves, marzo 24, 2022

LA CIUDAD POR KONSTANTINOS KAVAFIS

 

LA CIUDAD  POR  KONSTANTINOS KAVAFIS

LA CIUDAD  POR  KONSTANTINOS KAVAFIS (1863 - 1933)

Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.
 

 

sábado, enero 27, 2018

MELANCOLÍA EN LAS FAMILIAS POR PABLO NERUDA

MELANCOLÍA EN LAS FAMILIAS POR PABLO NERUDA


MELANCOLÍA EN LAS FAMILIAS POR PABLO NERUDA

Conservo un frasco azul,
dentro de él una oreja y un retrato:
cuando la noche obliga
a las plumas del búho,
cuando el ronco cerezo
se destroza los labios y amenaza
con cáscaras que el viento del océano a menudo perfora,
yo sé que hay grandes extensiones hundidas,
cuarzo en lingotes,
cieno,
aguas azules para una batalla,
mucho silencio, muchas
vetas de retrocesos y alcanfores,
cosas caídas, medallas, ternuras,
paracaídas, besos.

No es sino el paso de un día hacia otro,
una sola botella
andando por los mares,
y un comedor adonde llegan rosas,
un comedor abandonado
como una espina: me refiero
a una copa trizada, a una cortina, al fondo
de una sala desierta por donde pasa un río
arrastrando las piedras. Es una casa
situada en los cimientos de la lluvia,
una casa de dos pisos con ventanas obligatorias
y enredaderas estrictamente fieles.

Voy por las tardes, llego
lleno de lodo y muerte,
arrastando la tierra y sus raíces,
y su vaga barriga en donde duermen
cadáveres con trigo,
metales, elefantes derrumbados.

Pero por sobre todo hay un terrible,
un terrible comedor abandonado,
con las alcuzas rotas
y el vinagre corriendo debajo de las sillas,
un rayo detenido de la luna,
algo oscuro, y me busco
una comparación dentro de mí:
tal vez es una tienda rodeada por el mar
y paños rotos goteando salmuera.
Es sólo un comedor abandonado,
y alrededor hay extensiones,
fábricas sumergidas, maderas
que sólo yo conozco,
porque estoy triste y viajo,
y conozco la tierra, y estoy triste.

Conservo un frasco azul,
dentro de él una oreja y un retrato:
cuando la noche obliga
a las plumas del búho,
cuando el ronco cerezo
se destroza los labios y amenaza
con cáscaras que el viento del océano a menudo perfora,
yo sé que hay grandes extensiones hundidas,
cuarzo en lingotes,
cieno,
aguas azules para una batalla,
mucho silencio, muchas
vetas de retrocesos y alcanfores,
cosas caídas, medallas, ternuras,
paracaídas, besos.

No es sino el paso de un día hacia otro,
una sola botella
andando por los mares,
y un comedor adonde llegan rosas,
un comedor abandonado
como una espina: me refiero
a una copa trizada, a una cortina, al fondo
de una sala desierta por donde pasa un río
arrastrando las piedras. Es una casa
situada en los cimientos de la lluvia,
una casa de dos pisos con ventanas obligatorias
y enredaderas estrictamente fieles.

Voy por las tardes, llego
lleno de lodo y muerte,
arrastando la tierra y sus raíces,
y su vaga barriga en donde duermen
cadáveres con trigo,
metales, elefantes derrumbados.

Pero por sobre todo hay un terrible,
un terrible comedor abandonado,
con las alcuzas rotas
y el vinagre corriendo debajo de las sillas,
un rayo detenido de la luna,
algo oscuro, y me busco
una comparación dentro de mí:
tal vez es una tienda rodeada por el mar
y paños rotos goteando salmuera.
Es sólo un comedor abandonado,
y alrededor hay extensiones,
fábricas sumergidas, maderas
que sólo yo conozco,
porque estoy triste y viajo,
y conozco la tierra, y estoy triste.

miércoles, noviembre 16, 2016

Te quiero, de Julia de Burgos

 

 
Te quiero, de Julia de Burgos

Te quiero, de Julia de Burgos

Te quiero...
y me mueves el tiempo de mi vida sin horas.

Te quiero
en los arroyos pálidos que viajan en la noche,
y no termina nunca de conducir estrellas a la mar.

Te quiero
en aquella mañana desprendida del vuelo de los siglos
que huyó su nave blanca hasta el agua sin ondas
donde nadaban tristes, tu voz y mi canción.

Te quiero
en el dolor sin llanto que tanta noche ha recogido el sueño
en le cielo invertido en mis pupilas para mirarte cósmica,
en la voz socavada de mi ruido de siglos derrumbándose.

Te quiero
(grito de noche blanca...)
en el insomnio reflexivo
de donde ha vuelto en pájaros mi espíritu.

Te quiero...
Mi amor se escapa leve de expresiones y rutas,
y va rompiendo sombras y alcanzando tu imagen
desde el punto inocente donde soy yerba y trino.

 

sábado, agosto 15, 2015

NAVIDAD DE ABRAHAM VALDELOMAR CARTA PASCUAL




NAVIDAD DE ABRAHAM VALDELOMAR
CARTA PASCUAL
Señor don Jesús de Nazaret

En el cielo, a la diestra de Dios Padre Todopoderoso
Mi Señor y mi Dios

No es gran merito que en mi sazonada juventud continúe siendo tu siervo, pero creo que tiene algún valimiento el que lo sea después haber leído la vida de Mahoma, a través de la admirables páginas de un súbdito ingles, tu hijo y mi hermano, Thomas Carlyle. Porque de no seguir tus pasos para besarlos, te declaro, con toda hidalguía y con la franqueza que me has dado, que seguiría a aquel sabio profeta que entra triunfador en Medina Al-Nabí y que escribiera el fantástico Corán en omóplatos de carneros.

Pero pláceme ser cristiano, el libro de mi predilección, me parece pensada por ti y escrita por los doce apóstoles, para deleitar mi espíritu. ¡Que firmeza y que elocuencia desbordante, y que galana sencillez en el decir, y qué pureza para concebir la otra, la verdadera vida! El Corán es más bien una exaltación de los sentidos, Mahoma, el ilustre viudo, era austero, pero dejó a sus musulmanes una religión gastronómica. Su admirable libro parece escrito, en ciertos pasajes, por Brillat-Savarino o por aquel discretísimo primer mayordomo del cardenal Richelieu. Y es que hay dos cosas que no se pueden juntar: las teorías metafísicas y el cerdo relleno. Por eso, señor. Prefiero tu cielo sin banquetes y sin huríes, pero plácido, tranquilo, transparente, bueno, musical, fresco e intangible. ¿Para que desearía, mi divino Jesús, ir al cielo, si aún allí las carnes me habían de torturar y si iban a atarme las mujeres con las cadenas de sus brazos mórbidos?

Pero te hablaba de la Biblia. Tengo una edición inglesa con pasta flexible. La he leído con detención en estos días de tu nacimiento. David me ha enternecido. El poeta, tu ancestral, debió ser sensible como una rosa de Jericó. Fue rey poeta, como el Káiser, y obligadamente tenía que ser de la predilección de tu padre. San Juan, aquel autor del Apocalipsis, ha exaltado mi fantasía de meridional. ¿Y aquella Ruth, la espigadora, que parece sacada de un poema de mistral? Ella es el esparcimiento de mi más pura contemplación. Sólo de tales gentes, nobles y sencillas, pudo salir el pueblo electo y pudiste salir tú, que eres la encarnación de todas las virtudes, de la sabiduría, de la verdad y del Amor.

Yo te amo y soy tu siervo, porque eres humilde y de humildes vienes. Por haber nacido en el establo, por ser hijo de un carpintero, porque tu padre ha sido el único sobre la tierra que montó a burro y no fue ridículo. Porque, desengáñate: tú no eres un Dios de humildes y dolientes, de triste y desconsolados, de pobres de hacienda y de felicidad. Tú eres lo que faltaba en el mundo: la generosidad, el amor, la abnegación. Por primera vez, el consuelo de una nueva vida. ¿Qué vale, al lado de esto, todo lo que Prometeo dio a los hombres? ¿Te acuerdas de ese presuntuoso párrafo de Sófocles, en que Prometeo enumera a las Oceánidas los bienes que hizo? Aquella declaración, vibrante y hermosa, es el complete-renda de la presunción. Sin embargo, lo encadenaron. Tú nos distes más y te crucificamos entre dos ladrones. Y tú, señor, nunca te quejas ni hablas de ello.

Coordinabas mi razón, a los cinco años, cuando empecé a conocerte por boca de mi madre. Tú, que como yo quisiste tanto a la tuya, sabes que las madres, no se equivocan, sobre todo cuando uno tiene cinco años. Ella, mi madre, me hablaba de ti, encantado escuchaba yo las largas pláticas pintorescas, sobre todo tu nacer, vivir y luchar. Supe que tuviste partidarios selectos, que hoy te acompañan y que sin embargo alguna vez te negaron; supe que la soldadesca se burlaba de ti porque te temía; sé que un pobre pecadora enjugó tus divinos pies con su cabellera de ébano porque la perdonases, y que fue de las contadas que asistieron, según Rubens, al descendimiento de la cruz.

Una noche, clara y serene, con ésta en que te escribo, mi madre cogió me de la mano, en ese lindo puerto de Pisco donde pasé mis infantilidades, y me dijo.
--vamos a ver el nacimiento de Dios, hoy a las doce nace Nuestro Señor Jesucristo…

Salimos. En la ciudad celebrabas con alborozo tu nacimiento. Quien veía aquel reír de bocas y silbar de pitos, y crujir de maracas y chocar de voces, y reclamar de vendedores y chocar de gente, tenía que comprender que esa era tu pueblo. En el templo, la magnificencia luminosa desleía su paz sobre las mil personas que cruzaban la estrecha nave con dificultad. El incienso perfumaba y purificaba el ambiente, y en sus nubes se quebraban las luces. En el altar mayor, que esbeltos cirios decoraban, te vi, señor, entre la paja bíblica, con tu cabeza nimbaba, recibiendo el homenaje de tu padre feliz y de tu santísima madre encantado, la Virgen María. Una estrella de cauda luminosa, guiaba hacia ti a los reyes de todas las progenies, que aparecían diminutos sobre los cerros de cartón-piedra, cabalgando caballos engalanados. Toda una humanidad vivía en aquel nacimiento, pululando entre bosques, ríos, y lagos, llanos, montañas y sembríos. Besé tus pies divinos, pulidos y fríos, y me dijeron que ya no me condenaría. Cantaron matinés, dijo su sonoro decir de gallo, y viniste al mundo la mil ochocientas noventa vez.

Vueltos a caso, se abrió la puerta del comedor y apareció la mesa. Sobre el blanco mantel había una cena regalad, aunque humilde. Un lechoncito tostado al horno, con almendras y pimentones, holgado en hojas verdes de lechuga, plátanos; racimos de uvas pintados, ácidas a la vista; una empanada de choclo dorada al fuego como joya de orfebre, y pan calientito. De la cocina llegaba el olor escandaloso de los chicharrones, humeaban los tamales en una fuente entre las marchitas hojas de banano y el ponche de agrás, oliendo a canela y nuez moscad, lucía en una jarra transparente. Además, rosas, claveles, jazmines, aromas y albahaca.

Durante la cena, entre el tamal y el pastel de choclo, me quede dormido. Alguien había insinuado en la mesa un cuento de Navidad. Soñé que lobos y perros furiosos atacaban mi caravana en una pampa ilimitada. Luché con ellos durante mucho tiempo y el fin de la lucha, ensangrentado pero fuerte, te vi venir a mí. Desde entonces te adoro, señor, y por eso te escribo, porque sé que Eres y que me escuchas. Quiero, pues, informarte de lo que veo.

Las cosas, hablando en oro, están muy mal desde que te fuiste, Hijo de Dios. A los hombres, que antes iban hasta el crimen para defenderte, ya no les importa de ti. Aquí, en esta ciudad donde inquisidores crueles quemaran herejes, ya no hay inquisidores y, como consecuencia, los herejes han invadido todos los caminos. Son ahora, escritores, frailes, médicos, políticos, poetas, rufianes, apóstoles y jóvenes serios.

Dobles, perfilada, deslealtad, vileza, cobardía, ingratitud, atrofian el sentimiento; necedad, bellaquería, presunción, chabacanería y esterilidad, son exponentes; de la inteligencia; la abulia reina y el mal gusto impera. Así está tu mundo, señor, este mundo por el cual te dejaste colgar de una cruz del Líbano.
No me inculparas de pesimista. Tú sabes que me harta la manada y que soy y seré el más feliz de tus siervos, siempre que no me niegues el cielo, el mar, la tierra, los arboles, mis recuerdos, uno que otro libro favorito y tu bendición, señor.


























miércoles, marzo 12, 2014

Canción de los remos José Ángel Buesa

 
Canción de los remos José Ángel Buesa

Canción de los remos
José Ángel Buesa


Quizás olvidaremos, pues siempre hay que olvidar
Pero escucha los remos, cantando sobre el mar.
Bajo este cielo claro tu alma llega a la mía
Como la luz de un faro desde la lejanía.

Así como la espuma pasará este momento
Nuestra ilusión se esfuma, como la espuma al viento.
Pero en el alma sola si un gran amor la llena
Hay algo de la ola y hay algo de la arena.

Náufrago de su espanto, piloto de su hastío
El mar canta en su canto que ya tu amor es mío.
Yo soy la vela rota que da al aire su vuelo,
Y tú eres la gaviota que va a estrenar su vuelo.

Pero aún quedan futuros que yo desconocía
En tus ojos oscuros donde nunca es de día.
Aún hay algo postrero más allá del olvido
Y en tu amor recupero todo lo que he perdido.

Ni digo que te quedes, ni quiero que te vayas.
Pues soy como las redes tendidas en las playas
Arroyo de ternuras, hazme tuyo en lo mío
Llenando de agua pura mi cántaro vacío.

Ya mi voz tiene un eco, ya mi voz no se pierde.
Por eso el tronco seco retoña la hoja verde.
Y así mi vida espera la gracia de un retoño
Como la primavera que ilumina un otoño.

Por eso aunque olvidemos
Que siempre hay que olvidar
Oye cantar los remos
Sobre el dolor del mar.

sábado, febrero 15, 2014

JORGE GAITÁN DURÁN - SI MAÑANA DESPIERTO

 

JORGE GAITÁN DURÁN - SI MAÑANA DESPIERTO


De súbito respira uno mejor y el aire de la primavera
Llega al fondo. Mas sólo ha sido un plazo
Que el sufrimiento concede para que digamos la palabra.
He ganado un día; he tenido el tiempo
En mi boca como un vino

Suelo buscarme
En la ciudad que pasa como un barco de locos por la noche.
Sólo encuentro un rostro: hombre viejo y sin dientes
A quien la dinastía, el poder, la riqueza, el genio,
Todo le han dado al cabo, salvo la muerte.
Es un enemigo más temible que Dios,
El sueño que puedo ser si mañana despierto
Y sé que vivo
Más de súbito el alba
Me cae entre las manos como una naranja roja.

sábado, noviembre 24, 2012

AFIRMACIÓN DE AMOR


AFIRMACIÓN DE AMOR

AFIRMACIÓN DE AMOR

Cuando salía por la puerta del este
Caminando sin rumbo,
Te conocí.
Sueño contigo en un lugar tranquilo,
Compartiendo tu lecho y cuidando de ti.
No tenemos lugar para citas secretas,
Bajo la morera apenas somos dos
Que pasan y se enamoran.

Amo tu bello rostro
Y te gusta el mío.

¿Cómo demostrar mi confianza en ti?
Me gustaría darte un par de brazaletes dorados.

¿Cómo expresar mi pasión?
Con un par de anillos de plata.
¿Cómo declararte mi amor?
Con un par de brillantes de nácar.
¿Cómo mi sinceridad?
Con una bolsita de perfume.
¿Cómo demostrarte mi complacencia?
Con un par de ajorcas.
¿Cómo encadenar nuestros corazones?
Con un par de agujas cosidas con blanco algodón.
¿Cómo disfrutar de nuestro mutuo y armonioso carácter?
Con un dorado prendedor de figuras talladas.
¿Cómo soportar la separación?
Con un alfiler con cabeza de oro.
¿Cómo expresar nuestro goce?
Con una camisa de seda.
¿Dónde nos veremos?
Al oeste de aquella montaña.
Es tarde y aun no vienes.
El viento entra en mi jubón;
Busco en la distancia y no alcanzo a verte.
Mis lágrimas caen una tras la otra.
Entonces me levanto. Quisiera saber qué hacer.

- ANÓNIMO.

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sonríe la flor / es rojo sobre rojo / principio y fin

🔴 CONTINTATUSÁN EXHIBICIÓN DIGITAL LITERARIA: FANNY JEM WONG 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎⛩️

🔴 CONTINTATUSÁN EXHIBICIÓN DIGITAL LITERARIA: FANNY JEM WONG 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎⛩️
🔴 CONTINTATUSÁN EXHIBICIÓN DIGITAL LITERARIA 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎⛩️ Fanny Jem Wong es autora de los poemarios Haikus (2018), El péndulo amarillo (2019), La médula nocturna (2021) y Retazos amarillos y el piano negro (2022). En ellos aparece un rico diálogo con la naturaleza (y, en particular, con la luna), así como frecuentes referencias a una china ancestral con bosques de bambú, papeles de arroz, dragones, un Emperador Amarillo y topónimos chinos. Así, en “Golondrina del banjó” oímos ecos de un modernismo exotizante con orgullosas referencias a un refinado mundo chino: una princesa amarilla, pálida y de ojos rasgados va vestida de plumas y jades, y porta un amuleto rojo mandarín. Mira de nuevo al este en Haikus y Péndulo amarillo, no solo por el formato del haiku sino a veces también por las imágenes y el gusto por el color amarillo. Las referencias a la cultura japonesa aparecen con ecos de Matsuo Basho y referencias a sakuras: “en luna llena / sakuras y hortensias / enlazan tallos”. Otros poemas evocan un erotismo sutil, como en los siguientes haikus: “vida y muerte / entre sábanas blancas / deslizándose” y “cerezas rojas / pasiones sin alivio / el bambú crece”. Por: Ignacio López-Calvo

HAIKU

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HAIKU suave pelaje-aroma de algodón-sonrisas nuevas-Fanny Jem Wong

“Agotadoras horas / oscilaciones constantes / las bestias gritan / en la profundidad del abismo" FJW

“Agotadoras horas / oscilaciones constantes / las bestias gritan / en la profundidad del abismo" FJW
Las cosas que amo no son cosas por lo tanto no tienen precio. Esa es mi única verdad y mi fuerza. Fanny Jem Wong M

SALUDO DE LA REVISTA ORIENTAL : CUMPLEAÑOS DE FANNY JEM WONG

SALUDO DE LA REVISTA ORIENTAL : CUMPLEAÑOS DE FANNY JEM WONG
Acompañada de Fabiana Mendiola Wong, Betsy Wong Miñán, Esther Miñán de Wong, Marco Manrique, Arturo Sebastián Ramos Riofrio, Daniela Manrique Wong , Giorgio Romildo Ramos Wong

HAIKU

HAIKU
HAIKU 10 : sobre el papel / mares de roja tinta /pariendo versos / Fanny Jem Wong

Presidente chino, Xi Jinping

Presidente chino, Xi Jinping
La economía China es un gran océano. No un pequeño estanque. En el gran océano, hay tiempos de calma y también hay tiempos de fuertes vientos y lluvias torrenciales. Sin tormenta entonces ya no sería un océano. Una tormenta violenta puede voltear un pequeño estanque pero nunca al gran océano. Hemos experimentado numerosas tormentas y el gran océano sigue ahí. Después de 5000 años de penurias. China todavía está ahí. Frente al futuro, China siempre estará aquí . Presidente chino, Xi Jinping

Zhuangzi

El camino a la iluminación está lleno de paradojas. Para encontrar, primero debes perder. Para llegar, primero debes partir.