Zhuangzi

La verdadera grandeza no necesita ser ostentosa. La verdadera sabiduría no necesita ser demostrada. Zhuangzi
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viernes, mayo 16, 2025

GALLOS SUEÑOS por BENEDETTI

 GALLOS SUEÑOS por BENEDETTI

 

GALLOS SUEÑOS por BENEDETTI


Tenemos una paciencia verde y sólida como un caimán
una paciencia a prueba de balas y promesas
sabemos aguantar con los delirios en acecho
hacer almácigos con nuestros odios mejores
tenemos una esperanza blanca y prójima
como una paloma que ya no es mensajera
tenemos una esperanza a prueba
de terremotos y congojas
sabemos esperar rodeados por la muerte
sabemos desvelarnos por la vida
tenemos una alegría temprana como un gallo
una alegría convicta maniatada y rabiosa
sabemos cómo desatarla y sabemos
que al alba cantarán los gallísimos sueños.

jueves, febrero 20, 2025

Yasunari Kawabata (川端 康成), "Las muchachas en el bote" en Primera nieve en el monte Fuji.

Yasunari Kawabata (川端 康成), "Las muchachas en el bote" en Primera nieve en el monte Fuji.


Lo que una vez florece debe marchitarse
nos encontramos para despedirnos
un solo encuentro es igual
a una promesa de cincuenta años.

Yasunari Kawabata (川端 康成)
"Las muchachas en el bote" en Primera nieve en el monte Fuji.

sábado, noviembre 23, 2024

Emily Dickinson - La Esperanza es esa cosa con plumas

Emily Dickinson - La Esperanza es esa cosa con plumas

Emily Dickinson - La Esperanza es esa cosa con plumas


Es la esperanza esa cosa con plumas
que se posa en el alma,
y sin palabras su canción entona
y nunca se calla,

y más dulce se escucha en el vendaval;
y poderosa ha de ser la tormenta
que pueda abatir al pequeño pajarito
que a tantos abrigó.

Lo he escuchado las tierras más frías,
y en los mares más extraños;
mas nunca en la penuria
me pidió una migaja.


 

sábado, julio 20, 2024

Él era débil y yo era fuerte por Emily Dickinson

Él era débil y yo era fuerte por Emily Dickinson

 

Él era débil y yo era fuerte por Emily Dickinson

Él era débil y yo era fuerte,
después él dejó que yo le hiciera pasar
y entonces yo era débil y él era fuerte,
y dejé que él me guiara a casa.

No era lejos, la puerta estaba cerca,
tampoco estaba oscuro, él avanzaba a mi lado,
no había ruido, él no dijo nada,
y eso era lo que yo más deseaba saber.

El día irrumpió, tuvimos que separarnos,
ahora ninguno de los dos era más fuerte,
él luchó, yo también luché,
¡pero no lo hicimos a pesar de todo!


sábado, marzo 16, 2024

Ensueño por Emily Dickinson

Ensueño por Emily Dickinson

Ensueño por Emily Dickinson


Para fugarnos de la tierra
un libro es el mejor bajel;
y se viaja mejor en el poema
que en el más brioso y rápido corcel

Aun el más pobre puede hacerlo,
nada por ello ha de pagar:
el alma en el transporte de su sueño
se nutre sólo de silencio y paz.

jueves, abril 13, 2023

—Mil grullas de Yasunari kawabata

—Mil grullas de Yasunari kawabata 

 
 
“Él no podía recordar los rostros de su madre ni de su padre, que habían muerto hacía tres o cuatro años. Él miraba un cuadro y allí estaban. Quizá las personas eran progresivamente más difíciles de representar en la mente cuanto más cercanas, más amadas eran. Quizá los recuerdos nítidos llegaban más fácilmente en proporción a su fealdad”.

—Mil grullas de Yasunari kawabata 

viernes, octubre 14, 2022

Canción de amor de la joven loca de Sylvia Plath.

Canción de amor de la joven loca  de Sylvia Plath.


Canción de amor de la joven loca  de Sylvia Plath.

Cierro los ojos y el mundo muere;
Levanto los párpados y nace todo nuevamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Las estrellas salen valseando en azul y rojo,
Sin sentir galopa la negrura:
Cierro los ojos y el mundo muere.

Soñé que me hechizabas en la cama
Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:
Escapan serafines y soldados de satán:
Cierro los ojos y el mundo muere.

Imaginé que volverías como dijiste,
Pero crecí y olvidé tu nombre.
(Creo que te inventé en mi mente).

Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti;
Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.
Cierro los ojos y el mundo muere.
(Creo que te inventé en mi mente).

(Estados Unidos, 1932, 1963).


viernes, septiembre 09, 2022

Poemas de Sylvia Plath.

 Escayola de Sylvia Plath.

Escayola de Sylvia Plath.

¡Nunca me liberaré de esto! Ahora soy dos personas:
ésta, completamente blanca, y la antigua, amarilla,
y la blanca es, sin duda, la más importante.
No necesita alimentos, es, ciertamente, uno de los santos
indudables. Al principio la odiaba, carecía de lógica propia.
Se pasaba los días en la cama conmigo, igual que un cadáver,
y yo me asustaba, pues su forma era idéntica a la mía,

aunque mucho más blanca, e irrompible, y jamás se quejaba.
Era tan fría que me tuvo despierta una semana.
Yo le echaba la culpa de todo, pero ella jamás respondía.
¡Qué ridícula conducta, yo no la entendía! Pero ella
guardaba silencio. La pegaba, pero no se movía,
pacifista sincera, y entonces me dije que deseaba mi amor:
comenzó a ser más cálida, y vi entonces sus muchas virtudes.

Sin mí no existiría, por eso me mostraba cariño.
Yo le daba alma, florecía de ella cual rosa
florece de un jarrón de porcelana barata,
era yo quien brillaba, no ella con su pulcra blancura,
como había pensado al principio. Yo entonces
la protegía un poco y ella estaba encantada, era claro
que su mente de esclava la regía.

Yo aceptaba su culto y a ella le encantaba.
Matinal, despertábame del sol al reflejo. En su torso
sorprendentemente albo lucía su pulcra
nitidez, y su calma y su dura paciencia:
mimaba mis debilidades como experta enfermera,
poniendo mis huesos en su sitio, para que se curasen.
Y, así, nuestro vínculo se volvió más firme.

Fue dejando de venirme tan justa, empezó a separárseme.
Yo notaba sus críticas a pesar de mí misma,
como si mis costumbres la ofendiesen de alguna manera.
Dejaba pasar las corrientes y volvióse distraída y lejana.
Y la piel me escocía y se me iba pedazo a pedazo
sólo porque ella me cuidaba con tanto desvío.
Vi por fin el misterio: se creía inmortal.

Quería dejarme, se pensaba superior a mí en todo.
¡Y yo que la tenía a oscuras, apilando rencores,
malgastando sus días al servicio de un semicadáver!
En secreto empezó a desearme la muerte. Y entonces
podría cubrirme la boca y los ojos, del todo cubrirme,
y llevar mi rostro pintado como funda de momia
con la faz faraónica, aunque fuera de barro y de agua.

Y yo no podía arrojarla de mí, se apoyaba
en mí tanto tiempo que me estaba volviendo inmóvil,
habiendo olvidado la manera de andar o sentarme,
por eso cuidaba yo mucho de nunca ofenderla
o jactarme imprudente de mi cierta venganza.
Esta convivencia era igual que vivir con mi tumba:
yo dependía de ella, aunque muy contra mi voluntad.
Solía pensar que podríamos vivir muy bien juntas,
tan unidas estábamos que pudieran pensarnos casadas.
Pero ahora comprendo que no compatíamos, que ella
sería una santa y yo fea e hirsuta, más tarde o temprano
tales diferencias caerían inanes, pues yo recobraba mi fuerza
y un día podría vivir sin su apoyo y entonces
su cáscara huera y muriente lloraría mi ausencia.


Versión de Jesús Pardo
Sylvia Plath (Estados Unidos, 1932, 1963).




El jardín solariego

Las fuentes resecas, las rosas terminan.
Incienso de muerte. Tu día se acerca.
Las peras engordan como Budas mínimos.
Una azul neblina, rémora del lago.

Y tú vas cruzando la hora de los peces,
los siglos altivos del cerdo:
dedo, testuz, pata
surgen de la sombra. La historia alimenta

esas derrotadas acanaladuras,
aquellas coronas de acanto,
y el cuervo apacigua su ropa.
Brezo hirsuto heredas, élitros de abeja,

dos suicidios, lobos penates,
horas negras. Estrellas duras
que amarilleando van ya cielo arriba.
La araña sobre su maroma

el lago cruza. Los gusanos
dejan sus sólitas estancias.
Las pequeñas aves convergen, convergen
con sus dones hacia difíciles lindes.

Traducción de Jesús Pardo

Lorelei

No es noche ésta de ahogarse:
luna llena, reacio
río bajo luz suave,

acuosas nieblas bajan
tupidas como redes
cuyos dueños reposan,

traduciéndose en vidrio
lúcido mientras flotan
las torres del castillo

hacia mí hiriendo el rostro
del silencio. Ascienden
sus miembros poderosos

y álgidos, pelo grave
más que mármol, y cantan
de un mundo más amable

que ninguno. Estos cantos,
hermanas, sobrepasan
al oído gastado

que aquí, en el campo, escucha
bajo el orden impuesto.
La armonía caduca

el orden que vosotras
sitiáis con vuestras voces.
Vivís entre las rocas

de oníricas promesas
de refugio. De día
bajáis de la pereza,

de altas ventanas. Peor
que vuestro enloquecido
canto o mudez. La voz

de vuestro fondo llama:
embriaguez del abismo.
Oh río, veo tu larga

y honda línea argentina,
esas diosas de paz.
Piedra, piedra, me abismas.

Traducción de Jesús Pardo

Carta de amor

No es fácil expresar lo que has cambiado.
Si ahora estoy viva entonces muerta he estado,
aunque, como una piedra, sin saberlo,
quieta en mi sitio, mi hábito siguiendo.
No me moviste un ápice, tampoco
me dejaste hacia el cielo alzar los ojos
en paz, sin esperanza, por supuesto,
de asir los astros o el azul con ellos.

No fue eso. Dormí: una serpiente
como una roca entre las rocas hiende
el intervalo del invierno blanco,
cual mis vecinos, nunca disfrutando
del millón de mejillas cinceladas
que a cada instante para fundir se alzan
las mías de basalto. Como ángeles
que lloran por la gente tonta hacen
lágrimas que se congelan. Los muertos
tenían yelmos helados. No les creo.

Me dormí como un dedo curvo yace.
Lo primero que vi fue puro aire
y gotas que se alzaban de un rocío
límpidas como espíritus. y miro
densas y mudas piedras en tomo a mí,
sin comprender. Reluzco y me deshojo
como mica que a sí misma se escancie,
igual que un líquido entre patas de ave,
entre tallos de planta. Mas no pienses
que me engañaste, eras transparente.

Árbol y piedra nítidos, sin sombras.
Mi dedo, cual cristal de luz sonora.
Yo florecía como rama en marzo:
una pierna y un brazo y otro brazo.
De piedra a nube iba yo ascendiendo.
A una especie de dios ya me asemejo,
hiende el aire la veste de mi alma
cual pura hoja de hielo. Es una dádiva.

Traducción de Jesús Pardo

Espejo

Soy de plata y exacto. Sin prejuicios.
Y cuanto veo trago sin tardanza
tal y como es, intacto de amor u odio.
No soy cruel, solamente veraz:
ojo cuadrangular de un diosecillo.
En la pared opuesta paso el tiempo
meditando: rosa, moteada. Tanto ha que la miro
que es parte de mi corazón. Pero se mueve.
Rostros y oscuridad nos separan

sin cesar. Ahora soy un lago. Ciérnese
sobre mí una mujer, busca mi alcance.
Vuélvese a esos falaces, las luciérnagas
de la luna. Su espalda veo, fielmente
la reflejo. Ella me paga con lágrimas
y ademanes. Le importa. Ella va y viene.
Su rostro con la noche sustituye
las mañanas. Me ahogó niña y vieja

Traducción de Jesús Pardo

Una vida

Tócala: no se encogerá como pupila
esta rareza oviforme, clara como una lágrima.
He aquí ayer, el año pasado: palmiforme lanza,
azucena, como flora distinta
de un tapiz en la quieta urdimbre vasta.

Toca este vaso con los dedos: sonará
como campana china al mínimo temblor del aire
aunque nadie lo note o se anime a contestar.
Los indígenas, como el corcho graves,
todos ocupadísimos para siempre jamás.

A sus pies las olas, en fila india,
no reventando nunca de irritación, se inclinan:
en el aire se atascan,
frenan, caracolean como caballos en plaza de armas.
Las nubes enarboladas y orondas, encima.

Como almohadones victorianos. Esta familia
de rostros habituales, a un coleccionista,
por auténtica, como porcelana buena, gustaría.

En otros lugares el paisaje es más franco.
Las luces mueren súbitas, cegadoramente.

Una mujer arrastra, circular, su sombra, de un calvo
platillo de hospital en torno, parece
la luna o una cuartilla de papel intacto.
Se diría que ha sufrido una particular guerra relámpago.
Vive silente.

Y sin vínculos, cual feto en frasco, la casa
anticuada, el mar, plano como una postal,
que una dimensión de más le impide penetrar.
Dolor y cólera neutralizadas,
ahora dejad la en paz.

El porvenir es una gaviota gris, charla
con voz felina de adioses, partida.
Edad y miedo, como enfermeras, la cuidan,
y un ahogado, quejándose del frío, se agazapa
saliendo a la orilla.

Traducción de Jesús Pardo



sábado, junio 25, 2022

LA MONTAÑA EN EL PARQUE Por WINSTON ORRILLO.

 

LA MONTAÑA EN EL PARQUE   Por WINSTON ORRILLO.

LA MONTAÑA EN EL PARQUE Por WINSTON ORRILLO.

Tengo todos los muertos
En mi espalda: la música
Ha cesado. La montaña
En el valle, en el parque
Borrado, en la inválida
Casa. Tengo
Todos los muertos
En mi boca: la pared
Se caía, el polvo
Te horadaba
La garganta, los ojos. Tengo
Todos los muertos
En mis brazos: la tierra
Era una colcha
Azotada y absorta. Tengo
Todos los muertos
En mis ojos, y
El Amor fracturado
No cambió
Sus vendajes.

Tengo todas las uñas
De los muertos: se llamaban
Rosendo, Obdulio, Tupayachi.
Respondían ( llamadlos): Rupertos,
Juscamaytas, Condoris, Absalones:
Donatilas, Teodoras, Obdulias,
Fortunatas, Eladios, Clodomiros,
Eudosios, Catalinas:

  ¡Tengo todas sus uñas
            Desde el fin de ese Mayo!

Tengo varios millones
      De huesitos: mi
         Casa es un osario, y mi pluma
            Es de hueso
               Y sangre seca y sucia
                  Ronronea en mi canto.
                     Y soy apostrofado, y
                         Los muertos reclaman
                              Su preclaro atestado, su
                                  Crónica bruñida
                                        Sobre cómo la tierra
                                             Epiléptica, espuria
                                                  Abrió sus casamatas;
                                                      Y lobos y elefantes
                                                          De bíceps colosales
                                                             Trituraron aldeas, chancaron
                                                                 Territorios, el aire
                                                                      Inficionaron
                                                                          Inaugurando el reino
                                                                              Del barro endurecido, la
                                                                                 Comarca del cieno, la aldea
                                                                                    Del escombro, el villorrio
                                                                                        Del rústico
                                                                                            Recluta
                                                                                                De la muerte:

                                                ¡Tengo un solo
                                                Estertor

                                                Inexhaustible!

 WINSTON ORRILLO

Perú, 31 de mayo de 1970
(*) Se trata de la montaña, El Huascarán,
Que cayera y se tragara, entero el parque
Principal de la bella ciudad andina de Yungay,
desapareciéndolo.
En total, en ese terremoto catastrófico,
conservadoramente, se calcula hubo 60 mil muertos…
Este poema se halla traducido a la lengua de Goethe.


ALGUNAS OBRAS DE WINSTON ORRILLO

ALGUNAS OBRAS DE WINSTON ORRILLO


 

jueves, marzo 24, 2022

LA CIUDAD POR KONSTANTINOS KAVAFIS

 

LA CIUDAD  POR  KONSTANTINOS KAVAFIS

LA CIUDAD  POR  KONSTANTINOS KAVAFIS (1863 - 1933)

Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.
 

 

domingo, marzo 06, 2022

Vicente Huidobro - Altazor - Canto IV

 

Vicente Huidobro

Vicente Huidobro - Altazor - Canto IV

Altazor: Canto IV

No hay tiempo que perder
Enfermera de sombras y distancias
Yo vuelvo a ti huyendo del reino incalculable
De ángeles prohibidos por el amanecer
 
Detrás de tu secreto te escondías
En sonrisa de párpados y de aire
Yo levanté la capa de tu risa
Y corté las sombras que tenían
Tus signos de distancia señalados
 
Tu sueño se dormirá en mis manos
Marcado de las líneas de mi destino inseparable
En el pecho de un mismo pájaro
Que se consume en el fuego de su canto
De su canto llorando al tiempo
Porque se escurre entre los dedos
 
Sabes que tu mirada adorna los veleros
De las noches mecidas en la pesca
Sabes que tu mirada forma el nudo de las estrellas
Y el nudo del canto que saldrá del pecho
Tu mirada que lleva la palabra al corazón
Y a la boca embrujada del ruiseñor
 
No hay tiempo que perder
A la hora del cuerpo en el naufragio ambiguo
Yo mido paso a paso el infinito
 
El mar quiere vencer
Y por lo tanto no hay tiempo que perder
Entonces
                  Ah entonces
Más allá del último horizonte
Se verá lo que hay que ver
 
Por eso hay que cuidar el ojo precioso regalo del cerebro
El ojo anclado al medio de los mundos
Donde los buques se vienen a varar
¿Mas si se enferma el ojo qué he de hacer?
¿Qué haremos si han hecho mal de ojo al ojo?
Al ojo avizor afiebrado como faro de lince
La geografía del ojo digo es la más complicada
El sondaje es difícil a causa de las olas
Los tumultos que pasan
La apretura continua
Las plazas y avenidas populosas
Las procesiones con sus estandartes
Bajando por el iris hasta perderse
El rajá en su elefante de tapices
La cacería de leones en selvas de pestañas seculares
Las migraciones de pájaros friolentos hacia otras retinas
Yo amo mis ojos y tus ojos y los ojos
Los ojos con su propia combustión
Los ojos que bailan al son de una música interna
Y se abren como puertas sobre el crimen
Y salen de su órbita y se van como cometas sangrientos al azar
Los ojos que se clavan y dejan heridas lentas a cicatrizar
Entonces no se pegan los ojos como cartas
Y son cascadas de amor inagotables
Y se cambian día y noche
Ojo por ojo
Ojo por ojo como hostia por hostia
Ojo árbol
Ojo pájaro
Ojo río
Ojo montaña
Ojo mar
Ojo tierra
Ojo luna
Ojo cielo
Ojo silencio
Ojo soledad por ojo ausencia
Ojo dolor por ojo risa
 
No hay tiempo que perder
Y si viene el instante prosaico
Siga el barco que es acaso el mejor
Ahora que me siento y me pongo a escribir
Qué hace la golondrina que vi esta mañana
¿Firmando cartas en el vacío?
Cuando muevo el pie izquierdo
¿Qué hace con su pie el gran mandarín chino?
Cuando enciendo un cigarro
¿Qué hacen los otros cigarros que vienen en el barco?
¿En dónde está la planta del fuego futuro?
Y si yo levanto los ojos ahora mismo
¿Qué hace con sus ojos el explorador de pie en el polo?
Yo estoy aquí
¿En dónde están los otros?
Eco de gesto en gesto
Cadena electrizada o sin correspondencias
Interrumpido el ritmo solitario
¿Quiénes se están muriendo y quiénes nacen
Mientras mi pluma corre en el papel?
 
No hay tiempo que perder
Levántate alegría
Y pasa de poro en poro la aguja de tus sedas
 
Darse prisa darse prisa
Vaya por los globos y los cocodrilos mojados
Préstame mujer tus ojos de verano
Yo lamo las nubes salpicadas cuando el otoño sigue la carreta del asno
Un periscopio en ascensión debate el pudor del invierno
Bajo la perspectiva del volantín azulado por el infinito
Color joven de pájaros al ciento por ciento
Tal vez era un amor mirado de palomas desgraciadas
O el guante importuno del atentado que va a nacer de una mujer o una amapola
El floreo de mirlos que se besan volando
Bravo pantorrilla de noche de la más novia que se esconde en su piel de flor
 
Rosa al revés rosa otra vez y rosa y rosa
Aunque no quiera el carcelero
Río revuelto para la pesca milagrosa
 
Noche préstame tu mujer con pantorrillas de florero de amapolas jóvenes
Mojadas de color como el asno pequeño desgraciado
La novia sin flores ni globos de pájaros
El invierno endurece las palomas presentes
Mira la carreta y el atentado de cocodrilos azulados
Que son periscopios en las nubes del pudor
Novia en ascensión al ciento por ciento celeste
Lame la perspectiva que ha de nacer salpicada de volantines
Y de los guantes agradables del otoño que se debate en la piel del amor.
 
No hay tiempo que perder
La indecisión en barca para los viajes
Es un presente de las crueldades de la noche
Porque el hombre malo o la mujer severa
No pueden nada contra la mortalidad de la casa
Ni la falta de orden
Que sea oro o enfermedad
Noble sorpresa o espión doméstico para victoria extranjera
La disputa intestina produce la justa desconfianza
De los párpados lavados en la prisión
Las penas tendientes a su fin son travesaños antes del matrimonio
Murmuraciones de cascada sin protección
Las disensiones militares y todos los obstáculos
A causa de la declaración de esa mujer rubia
Que critica la pérdida de la expedición
O la utilidad extrema de la justicia
Como una separación de amor sin porvenir
La prudencia llora los falsos extravíos de la locura naciente
Que ignora completamente las satisfacciones de la moderación
 
No hay tiempo que perder
Para hablar de la clausura de la tierra y la llegada del día agricultor a la nada amante
de lotería sin proceso ni niño para enfermedad pues el dolor imprevisto que
sale de los cruzamientos de la espera en este  campo de la sinceridad nueva es
un poco negro como el eclesiástico de las empresas para la miseria o el traidor
en retardo sobre el agua que busca apoyo en la unión o la disensión sin reposo
de la ignorancia pero la carta viene sobre la ruta y la mujer colocada en el
incidente del duelo conoce el buen éxito de la preñez y la inacción del deseo
pasado da la ventaja al pueblo que tiene inclinación por el sacerdote pues él
realza de la caída y se hace más íntimo que el extravío de la doncella rubia o
  la amistad de la locura
 
No hay tiempo que perder
Todo esto es triste como el niño que está quedándose huérfano
O como la letra que cae al medio del ojo
O como la muerte del perro de un ciego
O como el río que se estira en su lecho de agonizante
Todo esto es hermoso como mirar el amor de los gorriones
Tres horas después del atentado celeste
O como oír dos pájaros anónimos que cantan a la misma azucena
O como la cabeza de la serpiente donde sueña el opio
O como el rubí nacido de los deseos de una mujer
Y como el mar que no se sabe si ríe o llora
Y como los colores que caen del cerebro de las mariposas
Y como la mina de oro de las abejas
Las abejas satélites del nardo como las gaviotas del barco
Las abejas que llevan la semilla en su interior
Y van más perfumadas que pañuelos de narices
Aunque no son pájaros
 
Pues no dejan sus iniciales en el cielo
En la lejanía del cielo besada por los ojos
Y al terminar su viaje vomitan el alma de los pétalos
Como las gaviotas vomitan el horizonte
Y las golondrinas el verano
 
No hay tiempo que perder
Ya viene la golondrina monotémpora
Trae un acento antípoda de lejanías que se acercan
Viene gondoleando la golondrina
 
Al horitaña de la montazonte
La violondrina y el goloncelo
Descolgada esta mañana de la lunala
Se acerca a todo galope
Ya viene viene la golondrina
Ya viene viene la golonfina
Ya viene la golontrina
Ya viene la goloncima
Viene la golonchina
Viene la golonclima
Ya viene la golonrima
Ya viene la golonrisa
La goloniña
La golongira
La golonlira
La golonbrisa
La golonchilla
Ya viene la golondía
Y la noche encoge sus uñas como el leopardo
Ya viene la golontrina
Que tiene un nido en cada uno de los dos calores
Como yo lo tengo en los cuatro horizontes
Viene la golonrisa
Y las olas se levantan en la punta de los pies
Viene la goloniña
Y siente un vahido la cabeza de la montaña
Viene la golongira
Y el viento se hace parábola de sílfides en orgía
Se llenan de notas los hilos telefónicos
Se duerme el ocaso con la cabeza escondida
Y el árbol con el pulso afiebrado
 
Pero el cielo prefiere el rodoñol
Su niño querido el rorreñol
Su flor de alegría el romiñol
Su piel de lágrima el rofañol
Su garganta nocturna el rosolñol
El rolañol
El rosiñol
 
No hay tiempo que perder
El buque tiene los días contados
Por los hoyos peligrosos que abren las estrellas en el mar
Puede caerse al fuego central
El fuego central con sus banderas que estallan de cuando en cuando
Los elfos exacerbados soplan las semillas y me interrogan
Pero yo sólo oigo las notas del alelí
Cuando alguien aprieta los pedales del viento
Y se presenta el huracán
El río corre como un perro azotado
Corre que corre a esconderse en el mar
Y pasa el rebaño que devasta mis nervios
Entonces yo sólo digo
Que no compro estrellas en la nochería
Y tampoco olas nuevas en la marería
Prefiero escuchar las notas del alelí
Junto a la cascada que cuenta sus monedas
O el bronceo del aeroplano en la punta del cielo
O mirar el ojo del tigre donde sueña una mujer desnuda
Porque si no la palabra que viene de tan lejos
Se quiebra entre los labios
 
Yo no tengo orgullos de campanario
Ni tengo ningún odio petrificado
Ni grito como un sombrero afectuoso que viene saliendo del desierto
Digo solamente
No hay tiempo que perder
El visir con lenguaje de pájaro
Nos habla largo largo como un sendero
Las caravanas se alejan sobre su voz
Y los barcos hacia horizontes imprecisos
Él devuelve el oriente sobre las almas
Que toman un oriente de perla
Y se llenan de fósforos a cada paso
De su boca brota una selva
De su selva brota un astro
Del astro cae una montaña sobre la noche
De la noche cae otra noche
Sobre la noche del vacío
La noche lejos tan lejos que parece una muerta que se llevan
Adiós hay que decir adiós
Adiós hay que decir a Dios
Entonces el huracán destruido por la luz de la lengua
Se deshace en arpegios circulares
Y aparece la luna seguida de algunas gaviotas
Y sobre el camino
Un caballo que se va agrandando a medida que se aleja
 
Darse prisa darse prisa
Están prontas las semillas
Esperando una orden para florecer
Paciencia ya luego crecerán
Y se irán por los senderos de la savia
Por su escalera personal
Un momento de descanso
Antes del viaje al cielo del árbol
El árbol tiene miedo de alejarse demasiado
Tiene miedo y vuelve los ojos angustiados
La noche lo hace temblar
La noche y su licantropía
La noche que afila sus garras en el viento
Y aguza los oídos de la selva
Tiene miedo digo el árbol tiene miedo
De alejarse de la tierra
 
No hay tiempo que perder
Los iceberg que flotan de los ojos de los muertos
Conocen su camino
Ciego sería el que llorara
Las tinieblas del féretro sin límites
Las esperanzas abolidas
Los tormentos cambiados en inscripción de cementerio
Aquí yace Carlota ojos marítimos
Se le rompió un satélite
Aquí yace Matías en su corazón dos escualos se batían
Aquí yace Marcelo mar y cielo en el mismo violonchelo
Aquí yace Susana cansada de pelear contra el olvido
Aquí yace Teresa ésa es la tierra que araron sus ojos hoy ocupada por su cuerpo
Aquí yace Angélica anclada en el puerto de sus brazos
Aquí yace Rosario río de rosas hasta el infinito
Aquí yace Raimundo raíces del mundo son sus venas
Aquí yace Clarisa clara risa enclaustrada en la luz
Aquí yace Alejandro antro alejado ala adentro
Aquí yace Gabriela rotos los diques sube en las savias hasta el sueño
esperando la resurrección
Aquí yace Altazor azor fulminado por la altura
Aquí yace Vicente antipoeta y mago
Ciego sería el que llorara
Ciego como el cometa que va con su bastón
Y su neblina de ánimas que lo siguen
Obediente al instinto de sus sentidos
Sin hacer caso de los meteoros que apedrean desde lejos
Y viven en colonias según la temporada
El meteoro insolente cruza por el cielo
El meteplata el metecobre El metepiedras en el infinito
Meteópalos en la mirada
Cuidado aviador con las estrellas
Cuidado con la aurora
Que el aeronauta no sea el auricida
Nunca un cielo tuvo tantos caminos como éste
Ni fue tan peligroso
La estrella errante me trae el saludo de un amigo muerto hace diez años
Darse prisa darse prisa
Los planetas maduran en el planetal
Mis ojos han visto la raíz de los pájaros
El más allá de los nenúfares
Y el ante acá de las mariposas
¿Oyes el ruido que hacen las mandolinas al morir?
Estoy perdido
No hay más que capitular
Ante la guerra sin cuartel
Y la emboscada nocturna de estos astros
 
La eternidad quiere vencer
Y por lo tanto no hay tiempo que perder
Entonces
Ah entonces
Más allá del último horizonte
Se verá lo que hay que ver
La ciudad
Debajo de las luces y las ropas colgadas
El jugador aéreo
Desnudo
Frágil
La noche al fondo del océano
Tierna ahogada
La muerte ciega
Y su esplendor
Y el sonido y el sonido
Espacio la lumbrera
A estribor
Adormecido
En cruz
en luz
La tierra y su cielo
El cielo y su tierra
Selva noche
Y río día por el universo
El pájaro tralalí canta en las ramas de mi cerebro
Porque encontró la clave del eterfinifrete
Rotundo como el unipacio y el espaverso
Uiu uiui
Tralalí tralalá
Aia ai ai aaia i i

 

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🔴 CONTINTATUSÁN EXHIBICIÓN DIGITAL LITERARIA: FANNY JEM WONG 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎⛩️

🔴 CONTINTATUSÁN EXHIBICIÓN DIGITAL LITERARIA: FANNY JEM WONG 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎⛩️
🔴 CONTINTATUSÁN EXHIBICIÓN DIGITAL LITERARIA 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎⛩️ Fanny Jem Wong es autora de los poemarios Haikus (2018), El péndulo amarillo (2019), La médula nocturna (2021) y Retazos amarillos y el piano negro (2022). En ellos aparece un rico diálogo con la naturaleza (y, en particular, con la luna), así como frecuentes referencias a una china ancestral con bosques de bambú, papeles de arroz, dragones, un Emperador Amarillo y topónimos chinos. Así, en “Golondrina del banjó” oímos ecos de un modernismo exotizante con orgullosas referencias a un refinado mundo chino: una princesa amarilla, pálida y de ojos rasgados va vestida de plumas y jades, y porta un amuleto rojo mandarín. Mira de nuevo al este en Haikus y Péndulo amarillo, no solo por el formato del haiku sino a veces también por las imágenes y el gusto por el color amarillo. Las referencias a la cultura japonesa aparecen con ecos de Matsuo Basho y referencias a sakuras: “en luna llena / sakuras y hortensias / enlazan tallos”. Otros poemas evocan un erotismo sutil, como en los siguientes haikus: “vida y muerte / entre sábanas blancas / deslizándose” y “cerezas rojas / pasiones sin alivio / el bambú crece”. Por: Ignacio López-Calvo

HAIKU

HAIKU
HAIKU suave pelaje-aroma de algodón-sonrisas nuevas-Fanny Jem Wong

“Agotadoras horas / oscilaciones constantes / las bestias gritan / en la profundidad del abismo" FJW

“Agotadoras horas / oscilaciones constantes / las bestias gritan / en la profundidad del abismo" FJW
Las cosas que amo no son cosas por lo tanto no tienen precio. Esa es mi única verdad y mi fuerza. Fanny Jem Wong M

SALUDO DE LA REVISTA ORIENTAL : CUMPLEAÑOS DE FANNY JEM WONG

SALUDO DE LA REVISTA ORIENTAL : CUMPLEAÑOS DE FANNY JEM WONG
Acompañada de Fabiana Mendiola Wong, Betsy Wong Miñán, Esther Miñán de Wong, Marco Manrique, Arturo Sebastián Ramos Riofrio, Daniela Manrique Wong , Giorgio Romildo Ramos Wong

HAIKU

HAIKU
HAIKU 10 : sobre el papel / mares de roja tinta /pariendo versos / Fanny Jem Wong

INQUEBRANTABLES

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“No se puede envolver el amor en una caja, pero se puede envolver a una persona en un abrazo.”

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Presidente chino, Xi Jinping

Presidente chino, Xi Jinping
La economía China es un gran océano. No un pequeño estanque. En el gran océano, hay tiempos de calma y también hay tiempos de fuertes vientos y lluvias torrenciales. Sin tormenta entonces ya no sería un océano. Una tormenta violenta puede voltear un pequeño estanque pero nunca al gran océano. Hemos experimentado numerosas tormentas y el gran océano sigue ahí. Después de 5000 años de penurias. China todavía está ahí. Frente al futuro, China siempre estará aquí . Presidente chino, Xi Jinping

Zhuangzi

El camino a la iluminación está lleno de paradojas. Para encontrar, primero debes perder. Para llegar, primero debes partir.