Zhuangzi

La verdadera grandeza no necesita ser ostentosa. La verdadera sabiduría no necesita ser demostrada. Zhuangzi
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domingo, febrero 20, 2022

Hora absurda de Fernando Pessoa

 

Hora absurda de Fernando Pessoa


Hora absurda de Fernando Pessoa 

Tu silencio es una nave con todas las velas llenas…
Blandas, las brisas juegan en las flámulas, tu sonrisa…
Y tu sonrisa en tu silencio es la escalera y las andas
con que me finjo más alto y junto a cualquier paraíso…

Mi corazón es un ánfora que cae y que se quiebra…
Tu silencio lo recoge y quebrado lo arrincona…
Mi idea de ti es un cadáver que el mar trae a la playa…, y mientras tanto
tú eres la tela irreal en la que mi arte yerra el color…

Abre todas las puertas y que el viento barra la idea
que tenemos de que un humo perfuma de ocio los salones…
Mi alma es una caverna colmada por la marea alta,
y mi idea de soñarte una caravana de histriones…

Llueve oro mate, mas no en lo exterior… Es dentro de mí… Soy la Hora,
y la Hora es de asombros y toda ella escombros de ella misma…
En mi atención hay una viuda pobre que nunca llora…
En mi cielo interior nunca hubo una sola estrella..

Hoy el cielo es pesado como la idea de no llegar nunca a un puerto…
La lluvia menuda está vacía… La Hora sabe a haber sido…
¡Y no haber algo como lechos para las naves!…
Absorta en alienarse de sí, tu mirada es una plaga sin sentido…

Todas mis horas están hechas de jaspe negro,
mis ansias todas talladas en un mármol que no existe,
no es alegría ni dolor este dolor con el que me alegro,
y mi bondad inversa no es ni buena ni mala…

Los haces de los lictores se abrieron al borde de los caminos…
Los pendones de las victorias medievales no llegaron ni a las cruzadas…
Pusieron infolios útiles entre las piedras de las barricadas…
Y la hierba creció en las vías férreas con lozanía dañina…

¡Ah, qué vieja es esta hora!… ¡Y todas las naves partieron!
En la playa sólo un cabo muerto y unos restos de vela hablan
de lo Lejano, de las horas del Sur, de donde nuestros sueños sacan
aquella angustia de más soñar que hasta callan para sí…

El palacio está en ruinas… Duele ver en el parque el abandono
de la fuente sin surtidor… Nadie levanta la mirada del camino
y siente saudades de sí ante aquel lugar-otoño…
Este paisaje es un manuscrito con la frase más bella suprimida…

La loca partió todos los candelabros glabros,
ensució de humano el lago con cartas rasgadas, muchas…
Y mi alma es aquella luz que nunca más tendrán los candelabros…
¿Y qué quieren del lago aciago mis ansias, brisas fortuitas?…

¿Por qué me aflijo y me enfermo?… Se acuestan desnudas al claro de luna
todas las ninfas… Vino el sol y habían ya partido…
Tu silencio que me arrulla es la idea de naufragar,
y la idea de que tu voz suene a lira de un Apolo fingido…

Ya no hay colas de pavos todo ojos en los jardines de otrora…
Las propias sombras están más tristes… Aún
hay rastros de ropas de ayas (parece) en el suelo, y aún llora
un como eco de pasos por la alameda que velahí concluida…

Todos los ocasos se fundieron en mi alma…
Las hierbas de todos los prados fueron frescas bajo mis pies fríos…
Secó en tu mirada la idea de creerte calma,
y el ver yo eso en ti es como un puerto sin navíos…

Se irguieron al tiempo todos los remos… Por el oro de los trigales
pasó una saudade de no ser mar… Frente
a mi trono de alienación hay gestos con piedras raras…
Mi alma es una lámpara que se apagó y aún está caliente…

¡Ah, y tu silencio es un perfil de cúspide al sol!
Todas las princesas sintieron el seno oprimido…
De la última ventana del castillo sólo un girasol
se ve, y el soñar que hay otros pone brumas en nuestro sentido…

¡Ser, y no ser ya más!… ¡Oh leones nacidos en la jaula!…
Repicar de campanas hacia más allá, en el Otro Valle… ¿Cerca?…
Arde el colegio y un niño quedó encerrado en el aula…
¿Por qué no ha de ser el Norte el Sur?… ¿Qué es lo que está descubierto?…

Y yo deliro… De repente hago pausa en lo que pienso… Te miro
y tu silencio es una ceguera mía… Te miro y sueño…
Hay cosas rojas y cobrizas en el modo de meditarte,
y tu idea sabe a recuerdo del sabor de un espanto…

¿Para qué no sentir por ti desprecio? ¿Por qué no perderlo?…
Ah, deja que te ignore… Tu silencio es un abanico—
un abanico cerrado, un abanico que abierto sería tan bello, tan bello,
pero más bello es no abrirlo, para que la Hora no peque…

Se helaron todas las manos cruzadas sobre todos los pechos..
Se ajaron más flores de las que había en el jardín…
Mi manera de amarte es una catedral de silencios escogidos,
y mis sueños una escalera sin principio pero con fin…

Alguien va a entrar por la puerta… Se siente sonreír el aire…
Tejedoras viudas gozan las mortajas de vírgenes que tejen…
Ah, tu tedio es una estatua de una mujer que ha de venir,
el perfume que los crisantemos tendrían, si lo tuviesen…

Es preciso destruir el propósito de todos los puentes,
vestir de alienación los paisajes de todas las tierras,
enderezar por fuerza la curva de los horizontes,
y gemir por tener que vivir, como un ruido brusco de sierras…

¡Hay tan poca gente que ame los paisajes que no existen!…
Saber que continuará habiendo el mismo mundo mañana—¡cómo nos entristece!…
Que mi oír tu silencio no sean nubes que contristen
tu sonrisa, ángel exiliado, y tu tedio, aureola negra…

Suave, como tener madre y hermanas, la tarde rica desciende…
No llueve ya, y el vasto cielo es una gran sonrisa imperfecta…
Mi conciencia de tener conciencia de ti es una prez,
y mi saberte sonriendo es una flor mustia en mi pecho…

¡Ah, si fuésemos dos figuras en una lejana vidriera!…
¡Ah, si fuésemos los dos colores de una bandera de gloria!…
Estatua acéfala retirada a un lado, polvorienta pila bautismal,
pendón de vencidos que tuviese escrito en el centro este lema ¡Victoria!

¿Qué es lo que me tortura?… Si hasta tu faz tranquila
sólo me llena de tedios y de opios de ocios temibles…
No sé… Yo soy un loco que extraña su propia alma…

Yo fui amado en efigie en un país más allá de los sueños…



lunes, diciembre 13, 2021

AH, ESE FRESCOR EN LA CARA DE NO CUMPLIR UN DEBER POR FERNÁNDO PESSOA (1888 - 1935) PORTUGAL



AH, ESE FRESCOR EN LA CARA DE NO CUMPLIR UN DEBER
POR FERNÁNDO PESSOA (1888 - 1935) PORTUGAL

AH, ESE FRESCOR EN LA CARA DE NO CUMPLIR UN DEBER POR FERNÁNDO PESSOA (1888 - 1935) PORTUGAL

¡Ah, ese frescor en la cara de no cumplir un deber!
Faltar es, positivamente, estar en el campo.
¡Qué refugio, que no se pueda tener confianza en uno!
Respiro mejor ahora que ha pasado la hora de las citas.
Falté a todas, con deliberación en el descuido,
esperando esa gana de ir que ya sabía yo que no vendría.
Soy libre frente a la sociedad organizada y vestida.
Estoy desnudo, y me zambullo en el agua de mi imaginación.
Es tarde para estar en cualquiera de los dos puntos
donde debía estar a la misma hora,
deliberadamente a la misma hora...
Pues bien, aquí me quedaré soñando versos y sonriendo en cursiva.
¡Es tan graciosa esta parte lateral de la vida!
No consigo siquiera encender el cigarrillo siguiente...Si
es un gesto,
que quede con los otros que me esperan en este
desencuentro que es la vida.
 

 

 


martes, enero 12, 2021

Pessoa, Fernando. “Autopsicografía”. Poesía. Madrid: Alianza Editorial, 1983


Pessoa, Fernando. “Autopsicografía”. Poesía. Madrid: Alianza Editorial, 1983

Pessoa, Fernando. “Autopsicografía”.

Poesía. Madrid: Alianza Editorial, 1983

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge ser dolor
El dolor que en verdad siente.
Y quienes leen lo que escribe
En el dolor leído sienten
No los dos que el poeta vive
Más solo aquel que no tienen8

sábado, septiembre 22, 2018

Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación de Fernando Pessoa

 

Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación de Fernando Pessoa

Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación de Fernando Pessoa 

 
Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación
De no yacer en mí mismo desnudo
Con ánimo de gritar, sin que sangre el seco corazón
En un último, austero alarido!

Hablo -las palabras que digo son nada más un sonido:
Sufro -Soy yo.
Ah, extraer de la música el secreto, el tono
De su alarido!

Ah, la furia -aflicción que grita en vano
Pues los gritos se tensan
Y alcanzan el silencio traído por el aire
En la noche, nada más allí!

Versión de Rafael Díaz Borbón

 

sábado, octubre 21, 2017

Lisboa revisitada (1923), del heterónimo Álvaro de Campos

Lisboa revisitada (1923), del heterónimo Álvaro de Campos  



Lisboa revisitada (1923), del heterónimo Álvaro de Campos

 

No: no quiero nada.
Ya dije que no quiero nada.

¡No me vengan con conclusiones!
La única conclusión es morir.

¡No me vengan con estéticas!
¡No me hablen de moral!
¡Aparten de aquí la metafísica!
No me pregonen sistemas completos, no me alineen conquistas
De las ciencias (¡de las ciencias, Dios mío, de las ciencias!)—
¡De las ciencias, de las artes, de la civilización moderna!

¿Qué mal hice a todos los dioses?

¡Si poseen la verdad, guárdensela!

Soy un técnico, pero tengo técnica sólo dentro de la técnica.
Fuera de eso soy loco, con todo el derecho a serlo.
Con todo el derecho a serlo, ¿oyeron?

¡No me fastidien, por amor de Dios!

¿Me querían casado, fútil, cotidiano y tributable?
¿Me querían lo contrario de esto, lo contrario de cualquier cosa?
Si yo fuese otra persona, les daría a todos gusto.
¡Así, como soy, tengan paciencia!
¡Váyanse al diablo sin mí,
O déjenme que me vaya al diablo solo!

¿Para qué hemos de ir juntos?
¡No me toquen en el brazo!
No me gusta que me toquen en el brazo. Quiero estar solo,
¡Ya dije que soy un solitario!
¡Ah, que fastidio querer que sea de la compañía!

Oh cielo azul —el mismo de mi infancia—,
¡Eterna verdad vacía y perfecta!
¡Oh suave Tajo ancestral y mudo,
Pequeña verdad donde el cielo se refleja!
¡Oh amargura revisitada, Lisboa de antaño de hoy!
¡Nada me das, nada me quitas, nada eres que yo me sienta!

¡Déjenme en Paz! No tardo, yo nunca tardo…
¡Y mientras tarda el Abismo y el Silencio quiero estar solo!

 

 

Fernando Pessoa

Autopsicografía de Fernando Pessoa

Escrito en 1931, el poema breve “Autopsicografía” fue publicado al año siguiente en la revista Presença, un medio importante para el modernismo portugués.

En apenas doce versos, el poeta divaga sobre la relación consigo mismo y la escritura. En realidad, escribir aparece como una actitud que dirige al sujeto, como una parte esencial de la constitución de su identidad.

A lo largo de los versos, el poema trata tanto del momento de la creación literaria, como de la recepción por parte del público lector, dando cuenta del proceso de escritura (creación - lectura - recepción) e involucrando a todos los participantes de la acción (autor - lector).


El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que de veras siente.

Y quienes leen lo que escribe,
sienten, en el dolor leído,
no los dos que el poeta vive
sino aquél que no han tenido.

Y así va por su camino,
distrayendo a la razón,
ese tren sin real destino
que se llama corazón.

 

Tabaquería, del heterónimo Álvaro de Campos

Uno de los poemas más conocidos del heterónimo Álvaro de Campos es “Tabaquería”, un extenso poema que narra la relación del poeta consigo mismo frente a un mundo acelerado, y su relación con la ciudad en su momento histórico.

Las líneas a continuación son solo un fragmento de esta larga y hermosa obra poética escrita en 1928. Con una mirada pesimista, vemos al poeta abordar el tema de la desilusión desde una perspectiva nihilista.

El sujeto, solitario, se siente vacío, aunque asume que también tiene sueños. A lo largo de los versos observamos una brecha entre la situación actual y la que el sujeto desearía; entre aquello que es y lo que le gustaría. A partir de estas diferencias se construye el poema: en la constatación de su lugar real y el lamento por la gran distancia que lo separa de su ideal.

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
cuarto de uno de los millones en el mundo que nadie sabe quién son
(y si lo supiesen, ¿qué sabrían?)
Ventanas que dan al misterio de una calle cruzada constantemente por la gente,
calle inaccesible a todos los pensamientos,
real, imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
con el misterio de las cosas bajo las piedras y los seres,
con el de la muerte que traza manchas húmedas en las paredes,
con el del destino que conduce al carro de todo por la calle de nada.

Hoy estoy convencido como si supiese la verdad,
lúcido como su estuviese por morir
y no tuviese más hermandad con las cosas que la de una despedida,
y la hilera de trenes de un convoy desfila frente a mí
y hay un largo silbido
dentro de mi cráneo
y hay una sacudida en mis nervios y crujen mis huesos en la arrancada.

Hoy estoy perplejo, como quien pensó y encontró y olvidó,
hoy estoy dividido entre la lealtad que debo
a la Tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
y la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.

Fallé en todo.
(...)
He abrazado en mi pecho hipotético más humanidades que Cristo,
he pensado en secreto más filosofías que las escritas por ningún Kant.
Pero soy y seré siempre el de la buhardilla,
aunque no viva en ella.
Seré siempre el que no nació para eso.
Seré siempre sólo el que tenía algunas cualidades,
seré siempre el que aguardó que le abrieran la puerta frente a un muro que no tenía puerta,
el que cantó el cántico del Infinito en un gallinero,
el que oyó la voz de Dios en un pozo cegado.
¿Creer en mí? Ni en mí ni en nada.
Derrame la naturaleza su sol y su lluvia
sobre mi ardiente cabeza y que su viento me despeine
y después que venga lo que viniere o tiene que venir o no ha de venir.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
conquistamos al mundo antes de levantarnos de la cama;
nos despertamos y se vuelve opaco;
salimos a la calle y se vuelve ajeno,
es la tierra y el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.

(...)
El Dueño de la Tabaquería aparece en la puerta y se instala contra la puerta.
Con la incomodidad del que tiene el cuello torcido,
con la incomodidad de un alma torcida, lo veo.
El morirá y yo moriré.
El dejará su rótulo y yo dejaré mis versos.
En un momento dado morirá el rótulo y morirán mis versos.
Después, en otro momento, morirán la calle donde estaba pintado el rótulo
y el idioma en que fueron escritos los versos.
Después morirá el planeta gigante donde pasó todo esto.
En otros planetas de otros sistemas algo parecido a la gente
continuará haciendo cosas parecidas a versos,
parecidas a vivir bajo un rótulo de tienda,
siempre una cosa frente a otra cosa,
siempre una cosa tan inútil como la otra,
siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
siempre el misterio del fondo tan cierto como el misterio de la superficie,
siempre ésta o aquella cosa o ni una cosa ni la otra.

(...)
(Si me casase con la hija de la lavandera
quizá sería feliz).
Visto esto, me levanto. Me acerco a la ventana.
El hombre sale de la Tabaquería (¿guarda el cambio en la bolsa del pantalón?),
ah, lo conozco, es Estevez, que ignora la metafísica.
(El Dueño de la Tabaquería aparece en la puerta).
Movido por un instinto adivinatorio, Estevez se vuelve y me reconoce;
me saluda con la mano y yo le grito ¡Adiós, Estevez! y el universo
se reconstruye en mí sin ideal ni esperanza
y el Dueño de la tabaquería sonríe.

 

Fernando Pessoa

Esto de Fernando Pessoa

Firmado por el propio Fernando Pessoa, y no por sus heterónimos, “Esto”, publicado en la revista Presença en 1933, es un poema metaliterario, es decir, un poema que trata sobre su propio proceso de creación.

El poeta permite al lector observar el engranaje de la construcción de los versos, acercándose y creando afinidad con la audiencia. Queda claro cómo en los versos el sujeto parece usar la lógica de la razón para construir el poema: los versos surgen con la imaginación y no con el corazón. Como se evidencia en las últimas líneas, el poeta delega al lector el disfrute obtenido a través de la escritura.

Dicen que finjo o miento
en todo cuanto escribo. No.
Yo simplemente siento
con la imaginación.
No uso el corazón.

Lo que sueño y lo que me pasa,
lo que me falta o finaliza
es como una terraza
que da a otra cosa todavía.
Esa cosa sí que es linda.

Por eso escribo en medio
de lo que no está en pie,
libre ya desde mi atadura,
serio de lo que no lo es.
¿Sentir? ¡Sienta quien lee!

 

Oda triunfal, del heterónimo Álvaro de Campos

A través de treinta estrofas (a continuación se presentan solo algunas de ellas) vemos características típicamente modernistas: el poema muestra las angustias y novedades de su momento.

Publicado en 1915 en Orpheu, el momento histórico y los cambios sociales motivan su escritura. Observamos, por ejemplo, cómo la ciudad y el mundo industrializado atraviesan una modernidad dolorosa.

Los versos subrayan el paso del tiempo donde los buenos cambios conllevan aspectos negativos. Señala cómo el hombre deja su ser sedentario y contemplativo, para ser productivo, inmerso en la velocidad cotidiana.

A la dolorosa luz de las grandes lámparas eléctricas de la fábrica,
Tengo fiebre y escribo.
Escribo rechinando los dientes, fiera para esta belleza,
Esta belleza totalmente desconocida por los antiguos.
¡Oh ruedas, oh engranajes, r-r-r-r-r-r eterno!
¡Fuerte espasmo retenido de los mecanismos en furia!
En furia fuera y dentro de mí,
Por todos mis nervios disecados,
¡Por todas las papilas fuera de todo lo que siento!
Tengo los labios secos, oh grandes ruidos modernos,
De oírlos demasiado cerca,
Y me arde la cabeza de quererles cantar con un exceso
De expresión de todas mis sensaciones,
¡Con un exceso contemporáneo de ustedes, oh máquinas!
En fiebre y mirando los motores como una Naturaleza tropical
-Grandes trópicos humanos de fierro y fuego y fuerza-
Canto, y canto el presente, y también el pasado y el futuro,
Porque el presente es todo el pasado y todo el futuro
Y hay Platón y Virgilio dentro de las máquinas y de las luces eléctricas
Sólo porque existieron y fueron humanos Virgilio y Platón,
Y pedazos de Alejandro Magno tal vez del siglo cincuenta,
Atómos que han de tener fiebre en el cerebro de Esquilo del siglo cien,
Andan por estas correas de transmisión y por estos émbolos y por estos volantes,
Rugiendo, rechinando, siseando, estrujando, ferreando,
Haciéndome un exceso de caricias al cuerpo en una sola caricia al alma.
¡Ah, poder expresarme todo como se expresa un motor!
¡Ser completo como una máquina!
¡Poder ir por la vida triunfante como un automóvil último modelo!
¡Poder al menos penetrarme físicamente de todo esto,
Rasgarme todo, abrirme completamente, volverme poroso
A todos los perfumes de aceites y calores y carbones
De esta flora estupenda, negra, artificial e insaciable!
¡Fraternidad con todas las dinámicas!
¡Promiscua furia de ser parte-agente
Del rodar férreo y cosmopolita
De los trenes poderosos,
De la faena transportadora-de-cargas de los navíos,
Del giro lúbrico y lento de las grúas,
Del tumulto disciplinado de las fábricas,
Y del cuasi-silencio siseante y monótono de las correas de transmisión!
(...)
Noticias passez à-la-caisse, grandes crímenes-
A dos columnas, pase a la segunda página!
¡El olor fresco a tinta de imprenta!
¡Los carteles puestos hace poco, mojados!
¡Vients-de-paraitre amarillos como una cinta blanca!
¡Cómo los amo a todos, a todos, a todos,
Cómo los amo de todas las maneras,
Con los ojos y con los oídos y con el olfato
Y con el tacto (¡Lo que representa palparlos para mí!)
¡Y con la inteligencia que hacen vibrar como una antena!
¡Ah, tienen celos de ustedes todos mis sentidos!
¡Abonos, trilladoras de vapor, progresos de la agricultura!
¡Química agrícola, y el comercio casi una ciencia!
(...)
¡Masoquismo a través de maquinismos!
¡Sadismo de no se qué moderno y yo y barullo!
Up-la ho jockey que ganaste el Derby,
¡Morder entre los dientes tu cap de dos colores!
(¡Ser tan alto que no pudiera entrar por ninguna puerta!
¡Ah, mirar es en mí, una perversión sexual!)
¡Eh-la, eh-la, eh-la catedrales!
¡Dejen partirme la cabeza en sus esquinas,
Y ser levantado de la calle lleno de sangre
Sin que nadie sepa quién soy!
¡Oh tramways, funiculares, metropolitanos,
Úntense en mí hasta el espasmo!
¡Hilla, hilla, hilla-ho!
(...)
¡Oh hierro, oh acero, oh aluminio, oh placas de hierro ondulado!
¡Oh muelles, oh puertos, oh trenes, oh, grúas, oh remolcadores!
¡Eh-lá grandes descarrilamientos de trenes!
¡Eh-lá derrumbes de galerías de minas!
¡Eh-lá naufragios deliciosos de los grandes transatlánticos!
¡Eh-lá-oh revolución, aquí, allá, acullá,
Alteraciones de constituciones, guerras, tratados, invasiones,
Ruido, injusticias, violencias, y tal vez pronto el fin,
La gran invasión de los bárbaros amarillos por Europa,
Y otro sol en el nuevo Horizonte!
¿Qué importa todo esto, pero qué importa todo esto
Al fúlgido y rojo ruido contemporáneo,
Al ruido cruel y delicioso de la civilización de hoy?
Todo esto acalla todo, salvo el Momento,
El Momento de tronco desnudo y caliente como un horno
El Momento estridentemente ruidoso y mecánico,
El Momento dinámico pasaje de todas las bacantes
Del hierro y del bronce y de la borrachera de los metales.
¡Eia trenes, eia puentes, eia hoteles a la hora de la cena,
Eia aparejos de todas las especies, férreos, brutos, mínimos,
Instrumentos de precisión, aparejos de triturar, de cavar,
Ingenios, brocas, máquinas rotativas!
¡Eia! ¡Eia! ¡Eia!
¡Eia electricidad, nervios enfermos de la Materia!
¡Eia telegrafía-sin-hilos, simpatía metálica del Inconsciente!
¡Eia toneles, eia canales, Panamá, Kiel, Suez!
¡Eia todo el pasado dentro del presente!
¡Eia todo el futuro ya dentro de nosotros! ¡Eia!
¡Eia! ¡Eia! ¡Eia!
¡Frutos de fierro y herramienta de árbol -fábrica cosmopolita!
No sé qué existo hacia adentro. Giro, rodeo, me ingenio.
Me enganchan en todos los trenes
Me izan en todos los muelles.
Giro dentro de todas las hélices de todos los navíos.
¡Eia! ¡Eia-ho eia!
¡Eia! ¡Soy el calor mecánico y la electricidad!
¡Eia! ¡Y los rails y las casas de máquinas y Europa!
¡Eia y hurra por mí y todo, máquinas a trabajar, eia!
¡Trepar con todo por encima de todo! ¡Hup-la!
¡Hup-la, hup-la, hup-la-ho, hup-la!
¡He-la! ¡He-ho h-o-o-o-o-o!
¡Z-z-z-z-z-z-z-z-z-z-z-z-z!
¡Ah, no ser yo toda la gente en todas partes!

7. Presagio de Fernando Pessoa

Fue firmado por el propio Fernando Pessoa y publicado en 1928, hacia el final de la vida del poeta. Si bien la mayoría de los poemas de amor rinden homenaje y alabanza a tan noble sentimiento, aquí surge una voz desconectada, incapaz de establecer vínculos afectivos, encontrando en el amor un problema, no una bendición.

Constituido por veinte versos divididos en cinco estrofas, encontramos un sujeto que desea vivir el amor en su plenitud, pero no sabe cómo manejar el sentimiento. El amor no correspondido que, de hecho, tampoco es comunicado adecuadamente, es una fuente inmensa de angustia para quienes aman en silencio.

Es curioso cómo una voz poética que compone hermosos versos es incapaz de expresarse ante la mujer amada. Con una huella pesimista y derrotista, el poema habla a todos los que algún día nos hemos enamorado y no hemos tenido el valor de decirlo por miedo al rechazo.

El amor, cuando se revela,
no se sabe revelar.
Sabe bien mirarla a ella,
pero no le sabe hablar.

Quien quiere decir lo que siente,
no sabe qué va a declarar.
Habla: parece que miente.
Calla: parece olvidar.

¡Ah, mas si ella adivinase,
si pudiese oír o mirar,
y si un mirar le bastase
para saber que amándola están!

¡Mas quien siente mucho, calla;
quien quiere decir cuanto siente
queda sin alma ni habla,
queda sólo enteramente!

Mas si esto contarle pudiere,
lo que no me atrevo a contarle,
ya no tuviere que hablarle
porque hablándole estuviere...

 

Aniversario, del heterónimo Álvaro de Campos

Un clásico de la poética de Álvaro de Campos, “Aniversario” es un poema doloroso, con el cual todos nos sentimos identificados. El cumpleaños del seudónimo es el motivo que provoca en el sujeto un viaje en el tiempo.

Los versos, publicados en 1930, giran hacia el pasado y muestran una especie de nostalgia, anhelando un tiempo que nunca volverá.

Aparece la constatación de que nada permanece en el mismo lugar: los seres queridos fallecen, la inocencia se pierde, aunque la casa de la infancia sigue en pie. El pasado es visto como una fuente inagotable de alegría, mientras que el presente tiene un sabor amargo y melancólico.

Aquí no se trata solo de un registro de anhelo banal, sino que el yo poético se muestra abatido, vacío, triste, lleno de un profundo desengaño, un deseo de volver en el tiempo y permanecer en el pasado.

En el tiempo en que festejaban el día de mi cumpleaños,
yo era feliz y nadie había muerto.
En la casa antigua, incluso mi cumpleaños era una tradición de siglos,
y la alegría de todos, y la mía, estaba asegurada con una religión cualquiera.
En el tiempo en que festejaban el día de mi cumpleaños,
tenía yo la gran salud de no entender cosa alguna,
de ser inteligente en medio de la familia,
y de no tener las esperanzas que los demás tenían por mí.
Cuando llegué a tener esperanzas ya no supe tener esperanzas.
Cuando llegué a mirar la vida, perdí el sentido de la vida.
Sí, lo que supuse que fui para mí,
lo que fui de corazón y parentesco,
lo que fui de atardeceres de media provincia,
lo que fui de que me amaran y ser yo el niño.
Lo que fui —¡Ay, Dios mío!—, lo que sólo hoy sé que fui…
¡Qué lejos!...
(Ni lo encuentro…)
¡El tiempo en que festejaban el día de mi cumpleaños!
Lo que hoy soy es como la humedad en el corredor al final de la casa,
que mancha las paredes…
lo que hoy soy (y la casa de quienes me amaron tiembla a través de mis lágrimas),
lo que soy hoy es que hayan vendido la casa.
Es que hayan muerto todos,
es que haya sobrevivido yo a mí mismo como un fósforo frío…
En el tiempo en que festejaban el día de mi cumpleaños…
¡Qué amor mío, como una persona, ese tiempo!
Deseo físico del alma de encontrarse allí otra vez,
por un viaje metafísico y carnal,
con una dualidad de mí para mí…
¡Comer el pasado como a pan con hambre, sin tiempo para mantequilla en los dientes!
Veo todo de nuevo con una nitidez que me ciega para cuanto hay aquí…
La mesa dispuesta con más lugares, con mejores dibujos en la loza, con más copas,
el aparador con muchas cosas —dulces, frutas, el resto en la sombra bajo lo elevado—,
las tías viejas, los primos diferentes, y todo por causa mía,
en el tiempo en que festejaban el día de mi cumpleaños…
¡Detente, corazón mío!
¡No pienses! ¡Deja el pensar en la cabeza!
¡Oh Dios mío, mi Dios, Dios mío!
Ya hoy no cumplo años.
Perduro.
Se me suman días.
Seré viejo cuando lo sea.
Y nada más.
¡Rabia de no haberme traído el pasado robado en la mochila!...
¡El tiempo en que festejaban el día de mi cumpleaños!

9. El guardador de rebaños, del heterónimo Alberto Caeiro

Escrito alrededor de 1914, pero publicado por primera vez en 1925, el extenso poema -citado abajo solo un breve pasaje-, fue el responsable del surgimiento del heterónimo Alberto Caeiro.

En los versos, el poeta se presenta como una persona humilde, del campo, a quien le gusta contemplar el paisaje, los fenómenos naturales, los animales y el ambiente a su alrededor.

Otro rasgo importante de esta escritura es la superioridad del sentimiento sobre la razón. Vemos también una exaltación al sol, al viento, a la tierra y, en general, a los elementos esenciales de la vida campestre.

Es importante subrayar la cuestión de lo divino: si para muchos Dios es un ser superior, a lo largo de los versos vemos cómo lo que nos rige parece ser, para Caeiro, la naturaleza.

I
Yo nunca guardé rebaños
Pero es como si los guardara.
Mi alma es como un pastor,
Conoce el viento y el sol
Y anda de la mano de las Estaciones
Siguiendo y mirando.
Toda la paz de la Naturaleza sin gente
Viene a sentarse a mi lado.
Pero yo quedo triste como una puesta de sol
Para nuestra imaginación,
Cuando enfría el fondo del llano
Y se siente la noche entrada
Como una mariposa por la ventana.
Pero mi tristeza es sosiego
Porque es natural y justa
Y es lo que debe estar en el alma
Cuando ya piensa que existe
Y las manos cogen flores sin que ella se entere.
Como un ruido de cencerros
Más allá de la curva del camino
Mis pensamientos están contentos
Sólo me da pena saber que ellos están contentos
Porque, si no lo supiera,
En vez de estar contentos y tristes,
Estarían alegres y contentos.
Pensar incomoda como andar en la lluvia
Cuando el viento crece y parece que llueve más.
No tengo ambiciones ni deseos.
Ser poeta no es una ambición mía.
Es mi manera de estar solo.
(...)

II
Mi mirar es nítido como un girasol
Tengo la costumbre de andar por los caminos
Mirando a derecha y a izquierda,
Y de vez en cuando para atrás…
Y lo que veo a cada momento
Es aquello que nunca antes había visto,
Y me doy cuenta muy bien…
Sé tener el pasmo esencial
Que tiene un niño, si, al nacer,
Repara de veras en su nacimiento…
Me siento nacido a cada momento
Para la eterna novedad del mundo…
Creo en el mundo como en una margarita,
Porque lo veo. Pero no pienso en él
Porque pensar es no comprender…
El mundo no se hizo para que lo pensáramos
(Pensar es estar enfermo de los ojos)
Sino para mirarnos en él y estar de acuerdo…
No tengo filosofía: tengo sentidos…
Si hablo de la Naturaleza no es porque sepa lo que ella es,
Si no porque la amo, y la amo por eso,
Porque quien ama nunca sabe lo que ama
Ni sabe porque ama, ni lo que es amar…
Amar es la inocencia eterna,
Y la única inocencia es no pensar...

III
Al atardecer, recargado en la ventana,
Y sabiendo de soslayo que hay campos enfrente,
Leo hasta que me arden los ojos
El Libro de Cesario Verde.
Que pena tengo de él. Era un campesino
Que andaba preso en libertad por la ciudad.
Pero el modo conque miraba las casas,
Y el modo como observaba las calles,
Y la manera como se interesaba por las cosas,
Es la de quien mira los árboles
Y de quien baja los ojos por la calle adonde va
Y anda observando las flores que hay por los campos…
Por eso tenía aquella gran tristeza
que nunca dice bien que tenía
Pero andaba en la ciudad como quien anda en el campo
Y triste como disecar flores en los libros
Y poner plantas en jarros…

IV
La tormenta cayó esta tarde
Por las orillas del cielo
Como un pedregal enorme…
Como si alguien desde una ventana alta
Sacudiera un gran mantel,
Y las migajas todas juntas
Hicieran un barullo al caer,
La lluvia llovía del cielo
Y ennegreció los caminos…
Cuando los relámpagos sacudían el aire
Y abanicaban el espacio
Como una gran cabeza que dice que no,
No sé por qué —no tenía miedo—
Me puse a rezar a Santa Bárbara
Como si fuera yo la vieja tía de alguien…
¡Ah! es que rezando a Santa Bárbara
Yo me sentía aún más simple
De lo que creo ser…
Me sentía familiar y casero
(...)

V
Hay metafísica bastante en no pensar en nada.
¿Qué pienso yo del mundo?
¡Qué sé yo lo que pienso del mundo!
Si me enfermara pensaría en eso.
¿Qué idea tengo yo de las cosas?
¿Qué opinión tengo sobre las causas y los efectos?
¿Qué es lo que he meditado sobre Dios y el alma
Y sobre la creación del Mundo?
No sé. Para mí pensar en eso es cerrar los ojos
Y no pensar. Es correr las cortinas
De mi ventana (pero no tiene cortinas).
(...)
Pero si Dios es los árboles y las flores
Y los montes y el rayo de luna y el sol,
¿Para qué le llamo Dios?
Le llamo flores y árboles y montes y sol y rayo de luna;
Porque si Él se hizo, para que yo lo vea,
Sol y rayo de luna y flores y árboles y montes,
Si Él se me aparece como árboles y montes
Y rayo de luna y sol y flores,
Es que Él quiere que yo lo conozca
como árboles y montes y flores y rayo de luna y sol.
Y por eso yo lo obedezco
(¿Qué más sé yo de Dios, que Dios de sí mismo?),
Le obedezco viviendo, espontáneamente,
Como quien abre los ojos y ve,
Y le llamo rayo de luna y sol y flores y árboles y montes,
Y lo amo sin pensar en Él
Y lo pienso viendo y oyendo,
Y ando con Él a toda hora.

 

10. No sé cuántas almas tengo, de Fernando Pessoa

Una pregunta vital para la voz poética aparece en los primeros versos de “No sé cuántas almas tengo”. Aquí encontramos un yo poético múltiple, inquieto, disperso, aunque solitario, que no se conoce con certeza y está sujeto a continuos cambios.

El poema surge a partir del tema de la identidad, el cual se construye con los giros de las personalidades del sujeto poético.

Algunas preguntas planteadas por el poema son: ¿Quién soy yo? ¿Cómo me convertí en lo que soy? ¿Quién fui en el pasado, y quién seré en el futuro? ¿Quién soy yo en relación con los otros? y ¿Cómo me inserto en el paisaje?

Con una euforia constante, marcada por la ansiedad, el poeta trata de dar respuesta a las preguntas planteadas.

No sé cuántas almas tengo.
A cada instante cambié.
Continuamente me extraño.
Nunca me vi ni me hallé.
De tanto ser solo tengo el alma.
Quien tiene alma no tiene calma.
El que ve es solo es lo que ve,
quien siente ya no es quien es.
Atento a lo que soy y veo,
ellos me vuelvo, no yo.
Cada sueño o el deseo
no es mío si allí nació.
Yo soy mi propio paisaje,
el que presencia su paisaje,
diverso, móvil y solo,
no sé sentirme yo donde estoy.
Así, ajeno, voy leyendo,
como páginas, mi ser,
sin prever eso que sigue
ni recordar el ayer.
Anoto en lo que leí
lo que creí que sentí.
Releo y digo: "¿Fui yo?"
Dios lo sabe, porque lo escribió.

(Traducido y adaptado por Claudia Gómez Molina).

 

sábado, febrero 04, 2017

Como si cada beso, de Fernando Pessoa

Como si cada beso, de Fernando Pessoa

 

Como si cada beso, de Fernando Pessoa

Como si cada beso
Fuera de despedida,
Cloé mía, besémonos, amando.
Tal vez ya nos toque
En el hombro la mano que llama
A la barca que no viene sino vacía;
Y que en el mismo haz
Ata lo que fuimos mutuamente
Y la ajena suma universal de la vida.

 

viernes, enero 06, 2017

POEMAS ,CITAS , PENSAMIENTOS Y FRASES ILUSTRADAS


POEMAS ,CITAS , PENSAMIENTOS Y FRASES ILUSTRADAS



"La mejor forma de averiguar si puedes confiar en alguien es confiar en él". - Ernest Hemingway

El misterio de la vida no es un problema a resolver, sino una realidad a experimentar (Duna, Frank Herbert)
 
Estar solo no tiene nada que ver con cuantas personas hay alrededor (Revolutionary Road, Richard Yates)
 
Sea un hombre o sea más que un hombre. Sea firme con su propósito y firme como una piedra (Frankestein, Mary Shelley)
 
Crearía un perfume que no sólo fuera humano, sino sobrehumano. Un aroma de ángel, tan indescriptiblemente bueno y pletórico de vigor que quien lo oliera quedaría hechizado y no tendría más remedio que amar a la persona que lo llevara, o sea, amarle a él, Grenouille, con todo su corazón (El Perfume, Patrick Süskind)
 
Nada hay en el mundo, ni hombre ni diablo ni cosa alguna, que sea para mí tan sospechoso como el amor, pues éste penetra en el alma más que cualquier otra cosa. Nada hay que ocupe y ate más al corazón que el amor. Por eso, cuando no dispone de armas para gobernarse, el alma se hunde, por el amor, en la más honda de las ruinas (El Nombre de la Rosa, Umberto Eco)

 

"El que sabe corresponder a un favor recibido es un amigo que no tiene precio". Sófocles


"La mejor forma de averiguar si puedes confiar en alguien es confiar en él". - Ernest Hemingway

"Todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho. Todo lo que vemos es una perspectiva, no es la verdad". Marco Aurelio

"Lo que importa no son las grandes ideas de los otros, sino las pequeñas cosas que se te ocurren a ti". - Haruki Murakami

"Con frecuencia he sido cuestionada, especialmente por mujeres sobre cómo podría conciliar la vida familiar con una carrera científica. Bueno, no ha sido fácil". Marie Curie

"Nuestra vida está compuesta en gran parte por sueños. Hay que encaminarlos a la acción". Anaïs Nin

El mal se hace todo junto y el bien se administra poco a poco. -Nicolás Maquiavelo

 
WALTER FAILA












































































































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HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
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🔴 CONTINTATUSÁN EXHIBICIÓN DIGITAL LITERARIA: FANNY JEM WONG 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎⛩️

🔴 CONTINTATUSÁN EXHIBICIÓN DIGITAL LITERARIA: FANNY JEM WONG 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎⛩️
🔴 CONTINTATUSÁN EXHIBICIÓN DIGITAL LITERARIA 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎⛩️ Fanny Jem Wong es autora de los poemarios Haikus (2018), El péndulo amarillo (2019), La médula nocturna (2021) y Retazos amarillos y el piano negro (2022). En ellos aparece un rico diálogo con la naturaleza (y, en particular, con la luna), así como frecuentes referencias a una china ancestral con bosques de bambú, papeles de arroz, dragones, un Emperador Amarillo y topónimos chinos. Así, en “Golondrina del banjó” oímos ecos de un modernismo exotizante con orgullosas referencias a un refinado mundo chino: una princesa amarilla, pálida y de ojos rasgados va vestida de plumas y jades, y porta un amuleto rojo mandarín. Mira de nuevo al este en Haikus y Péndulo amarillo, no solo por el formato del haiku sino a veces también por las imágenes y el gusto por el color amarillo. Las referencias a la cultura japonesa aparecen con ecos de Matsuo Basho y referencias a sakuras: “en luna llena / sakuras y hortensias / enlazan tallos”. Otros poemas evocan un erotismo sutil, como en los siguientes haikus: “vida y muerte / entre sábanas blancas / deslizándose” y “cerezas rojas / pasiones sin alivio / el bambú crece”. Por: Ignacio López-Calvo

HAIKU

HAIKU
HAIKU suave pelaje-aroma de algodón-sonrisas nuevas-Fanny Jem Wong

“Agotadoras horas / oscilaciones constantes / las bestias gritan / en la profundidad del abismo" FJW

“Agotadoras horas / oscilaciones constantes / las bestias gritan / en la profundidad del abismo" FJW
Las cosas que amo no son cosas por lo tanto no tienen precio. Esa es mi única verdad y mi fuerza. Fanny Jem Wong M

SALUDO DE LA REVISTA ORIENTAL : CUMPLEAÑOS DE FANNY JEM WONG

SALUDO DE LA REVISTA ORIENTAL : CUMPLEAÑOS DE FANNY JEM WONG
Acompañada de Fabiana Mendiola Wong, Betsy Wong Miñán, Esther Miñán de Wong, Marco Manrique, Arturo Sebastián Ramos Riofrio, Daniela Manrique Wong , Giorgio Romildo Ramos Wong

HAIKU

HAIKU
HAIKU 10 : sobre el papel / mares de roja tinta /pariendo versos / Fanny Jem Wong

INQUEBRANTABLES

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“No se puede envolver el amor en una caja, pero se puede envolver a una persona en un abrazo.”

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Presidente chino, Xi Jinping

Presidente chino, Xi Jinping
La economía China es un gran océano. No un pequeño estanque. En el gran océano, hay tiempos de calma y también hay tiempos de fuertes vientos y lluvias torrenciales. Sin tormenta entonces ya no sería un océano. Una tormenta violenta puede voltear un pequeño estanque pero nunca al gran océano. Hemos experimentado numerosas tormentas y el gran océano sigue ahí. Después de 5000 años de penurias. China todavía está ahí. Frente al futuro, China siempre estará aquí . Presidente chino, Xi Jinping

Zhuangzi

El camino a la iluminación está lleno de paradojas. Para encontrar, primero debes perder. Para llegar, primero debes partir.