Zhuangzi

La verdadera grandeza no necesita ser ostentosa. La verdadera sabiduría no necesita ser demostrada. Zhuangzi
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lunes, marzo 02, 2026

Díscola por Marco Martos

Díscola por Marco Martos

Díscola por Marco Martos

Hannah Arendt es la que sobra
en su lugar de origen, por ser judía,
la sospechosa en París, por haber nacido alemana,
la que hay que mirar con lupa
en los Estados Unidos por creer en una Palestina
unida de árabes y judíos,
la temida en Jerusalén por abjurar del sionismo,
la que hay que orientar toda la vida
según Martín Heidegger,
por ser díscola y respondona,
por ser ella misma, Hannah Arendt,
la amante de la libertad,
cada día de su trepidante vida.

 

jueves, enero 25, 2024

La poesía y la manzana por Marco Martos

La poesía y la manzana por Marco Martos

La poesía y la manzana por Marco Martos

 
La poesía tiene que ver
con el asunto de la manzana,
no la disfruta el que no la huele.
El sabor no está en la fruta misma,
tampoco en tu boca angustiada.
Cuando sientes el jugo deslizarse
entre los dientes y lengua,
algo pasa en tu corazón y en tu mente,
una maravilla que apenas se cuenta,
un milagro que salta de las palabras.

 

domingo, octubre 08, 2023

El instante de la eternidad por Marco Martos

El instante de la eternidad por Marco Martos

El instante de la eternidad por Marco Martos

Los restaurantes chinos de Saigón son enormes,
se abren a la ciudad en balcones y terrazas.
Los camareros ordenan a gritos los recados
y cuando a ratos se hace el silencio, pronto
muere bajo el alto sonido de la orquesta
que impide a los comensales conversar.
A los amantes les basta acariciarse con los ojos,
recordar los abrazos y los llantos de la hora del placer.
Se han desgajado de sus familias para ser la pareja primordial.
Nada importa ese padre rico que trafica con la pobreza
en Vietnam, ni su contraparte, la madre
que tiene en Francia su corazón.
Esta es la eternidad, el instante que dura,
y no la muerte que aguarda después de las viandas,
de los aguardientes y el vino y de la escritura.
¡Oh, la escritura, lo que te redime, Margarita,
y te hace vecina de la divinidad.
 
Poema del libro "Margarita de Saigón" 

 

sábado, septiembre 02, 2023

Lucía por Marco Martos

Lucía por Marco Martos


Lucía por Marco Martos

Vienes del fondo del tiempo, Lucía,
traes la alegría de respirar de mucha gente,
como la flauta dulce que celebra lo hermoso.
Has vencido días muy difíciles y conservas
sano el ánimo entre tantas lecturas,
unas páginas sobre la vida militar
en un colegio de Lima, otras sobre la selva
que firma Álvaro Mutis, y otras de recetas
sobre cómo se hacen los jabones perfumados.
La vida es lo que tú tocas y no está
en los recuerdos de los otros, es lo que vas haciendo
y lo que sueñas, es el porvenir que se dibuja
cada mañana cuando sonríes.



 

lunes, mayo 01, 2023

Estrella Mía de Marco Martos

Estrella Mía de Marco Martos

Estrella Mía de Marco Martos

Tú traes Estrella Mía la hermosura del trópico,
la fragancia intensa de la flor y la luz que tiembla
en la ciudad lóbrega de los fríos y las garúas.
Eres una niña que se hace mujer y en tus ojos brilla
la alegría de vivir, un holán que te acompaña
día y noche, en los cielos despejados,
en los remolinos y turbulencias del camino
y cuando bailas en la punta de los pies.
¡Qué los ríos, las plantas y los pájaros de la selva del Perú
te sean propicios cada mañana de tu vida,
y que tu cuerpo y tu mente estén siempre llenos
de mariposas amarillas y de radiante sol!



sábado, marzo 11, 2023

EL PIANO NEGRO - Sangre y oro (Versión española Laszlo Sholtz y Marco Martos)

 

EL PIANO NEGRO de Marco Martos


ENDRE ADY

EL PIANO NEGRO de Marco Martos

Zumba alunado, gime, relincha.
Escape quien no tenga vino.
Este es el piano negro.
Ciego maestro lo estruja y agita.
Esta es la melodía de la vida.
Este es el piano negro.
El zumbido de la cabeza, mis lágrimas de luto,
mis deseos agitándose en fiesta de difuntos,
todo esto, todo, es el piano negro.
A su compás se derrama la linfa
de mi zigzagueante corazón de vino.
Este es el piano negro.

Sangre y oro  (Versión española Laszlo Sholtz y Marco Martos)

-

Sangre y oro


Suenan en mi oído del mismo modo
goce jadea, pena boquea,
oro chirría, sangre chorrea.
Entiendo y digo que es Todo
y todo lo demás ni modo:
sangre y oro, sangre y oro.
Todo muere, pasa todo,
gloria, canto, lucro, logro.
Perduran solo sangre y oro.
Pueblos perecen, renacen a poco.
Santo el valiente quien siga mi modo
y siempre profese sangre y oro.

(Versión española Laszlo Sholtz y Marco Martos)
 
Endre Ady (1877- 1919), poeta húngaro simbolista que inicia la renovación de la poesía de su lengua en el siglo XX. Alcanzó la celebridad con su cuarto volumen de poemas “Sangre y oro”. Sus poemas tienen una sorprendente alianza entre la delicadeza y la fuerza
 
OTRAS OBRAS DE MARCO MARTOS

 

LIBROS DE MARCO MARTOS CARRERA

LIBROS DE MARCO MARTOS CARRERA


 

Poema del libro "El gato de hielo" , Mariposa azul de Marco Martos

Poema del libro "El gato de hielo" ,  Mariposa azul  de Marco Martos

 

Poema del libro "El gato de hielo" ,  Mariposa azul  de Marco Martos

Tú estás presente en el aire y te concretas
como la más hermosa mariposa azul
con la que he soñado.
Estás lejos, inalcanzable para mis ojos
que son dos lampos de verdes rápidos.
Tal vez por eso te difuminas
en las nieves eternas de los Andes.
A veces no sé si existes o eres
ficción de mis fiebres tropicales.
Te mando un beso que va volando
por los aires americanos,
es un colibrí que lleva tu nombre,
mariposa azul, en el pico enamorado.

 

OTRAS OBRAS DE MARCO MARTOS

 

LIBROS DE MARCO MARTOS CARRERA

LIBROS DE MARCO MARTOS CARRERA


La musa sagrada por Marco Martos

 
La musa sagrada por Marco Martos

La musa sagrada por Marco Martos

Conocerte es algo mágico,
sentir tu poder hipnótico,
percibir que lo tienes y administras
con la sabiduría extremada
de una mujer del paraíso
que ha bajado de sus cielos
para mezclarse con los hombres.
Tú eres la fuente del conocimiento,
el manantial escondido donde nace
el río de la poesía que conocen
los seres humanos y los deja asombrados
porque sienten que por la boca
de los poetas hablan los dioses.
Tú eres ese río, el lenguaje mismo,
las palabras prodigiosas que pronuncia
el poeta que tú le dictas
cuando te invoca.
¡Canta, oh, diosa! ¡Nunca te detengas!
El mundo existe como el viento que tú soplas.


Del libro "La novia del viento" 2019.

 

jueves, marzo 09, 2023

Venado verde por Marco Martos

 Venado verde por Marco Martos

 

Venado verde por Marco Martos

Un venado verde cruza el monte
bajo la luz plateada de la luna,
se detiene en el soto, husmea,
sube rápido por los riscos
y se pierde en las alturas, entre las nieblas.
Hay llamas en las huellas de sus pisadas,
presencia de sombras
en las pálidas luces,
un suspiro apenas en la historia,
una migaja de eternidad imaginada.
Un venado verde circula por tu cuerpo,
sale por tu boca, ensangrentado,
líquida bandera de la vida,
de la muerte en espumarajos.

jueves, febrero 09, 2023

Lectura de Walter Noceda por Marco Martos

Lectura de Walter Noceda por Marco Martos


Lectura de Walter Noceda por Marco Martos


Manejamos el lenguaje desde el momento que nacemos y  aun antes y alcanzamos casi siempre un manejo muy fluido de la oralidad. En cierto sentido, estamos más preparados para la escritura que para ejercer otra actividad como la pintura, la escultura o la matemática. Pero la mayoría de personas no recibe suficiente estímulo durante la etapa escolar y termina creyendo que lo que tiene que escribir durante toda su vida son contratos, mensajes cortísimos, solicitudes, perdiendo así, mutilando sus posibilidades expresivas. No ha sido ese, felizmente el caso de Walter Noceda, nacido en Huacaybamba, provincia de Huánuco, que desde el distrito de Pinra es el mirador natural al Marañón. Nuestro autor recibió estímulo suficiente en su etapa escolar para apreciar la escritura y andando el tiempo cogió la pluma y se lanzó a llenar las cuartillas en blanco. 


Hay un conjunto de prácticas literarias que se han dado en llamar “literaturas del yo” y que abarca los diarios, las confesiones, los testimonios, las autobiografías, las biografías, las cartas. Alguien puede preguntar ¿las cartas son literatura? Depende, es la respuesta, si están bien escritas, sí. Imagine, por un momento, una correspondencia nutrida, que en verdad no existe, entre César Vallejo y José Carlos Mariátegui. Esas cartas, serían literatura, porque presumimos que tendrían todas las galas del escribir sabroso. 


Decía Gustave Flaubert que la vida de los seres humanos, todas las vidas, son interesantes y que basta observarlas con cuidado para que sean susceptibles de convertirse en literatura. Y eso es lo que ha hecho en las páginas Walter Noceda, quien ha pintado con amoroso cuidado los días de su infancia, con la pronta pérdida de madre y el segundo matrimonio del padre, las vicisitudes en el colegio, la intensa emoción en el día de la madre, circunstancia en la que los niños huérfanos se veían obligados a llevar una flor blanca, en medio de la conmiseración de las madres de familia presentes. También la circunstancia casi mágica de ganar un concurso escolar de poesía y ser llamado a partir de ese momento “el poeta” en todos los rincones del colegio. Y como telón de fondo, la viva relación con la naturaleza, las plantas y los árboles, el río, los queridos animales, Flamenco, el burro adorado, la construcción de un molino familiar y finalmente el viaje a Lima, el desarraigo, el carácter de migrante del individuo, enormemente parecido a cientos de miles de peruanos. 


Los tiempos en la capital contrastan vivamente con la vida en la provincia y nuestro autor recorre en una imprenta un duro camino hasta convertirse en empresario. En el camino hay remansos, como el propio noviazgo, narrado con mano maestra, y la cercanía con escritores y científicos sociales que son conocidos por la comunidad, como Pablo Macera, Rodolfo Hinostroza, César Lévano, Enrique Verástegui, Reynaldo Naranjo. César Calvo, Arturo Corcuera, Tulio Mora, Carlos Domínguez, Reynaldo Trinidad, entre tantos otros, principalmente poetas. Detrás está la prosa de la vida, la urgencia de llevar bien los negocios sin dañar las estructuras familiares, el consejo feliz de algunos amigos, las circunstancias políticas del país y un enemigo sombrío, la enfermedad que golpea de sorpresa al empresario con alma de poeta, y finalmente la solidaridad de la esposa y los hijos en los momentos de mayor dificultad. 


Estas “Huellas del caminante” de Walter Noceda nos ilustran de modo indirecto sobre la realidad del Perú en su tejido social. Son páginas que constituyen lo que Miguel de Unamuno llama “intrahistoria”, vale decir en un juego de palabras, la historia que no recogen los libros de texto, pero es más valiosa que la lista de las batallas de los ejércitos y los nombres de los gobernantes que se alternan tumultuosamente en los gobiernos. 


Para finalizar, junto con mi palabra de aliento para Walter Noceda, para que siga en estas lides escriturales, expreso mi gratitud a nuestro amigo común Daniel Cumpa, que ha estado al pie del cañón en esta publicación que llega ahora al público lector. 


Lima, 8 de febrero de 2023
Marco Martos

martes, diciembre 13, 2022

Hechicera por Marco Martos

Hechicera por Marco Martos

Hechicera por Marco Martos

Margarita es otra. Todos los personajes
que le habitan le hablan, le ruegan, le piden
una mirada de amor, una sonrisa, una palabra
más allá de lo dicho en la escritura, en el cine,
a lo largo de tantos vertiginosos años.
Si va por la calle lo mira todo, lo come con los ojos.
Trata de percibir si es vietnamita o camboyano
ese muchacho de ojos rasgados que lleva
una maleta azul en la estación del metro.
¿Qué historia tendrá? ¿Cómo habrá llegado a París?
¿Dónde están su madre y su padre, sus hermanos?
Si ve a una mosca chocar como bala en la ventana,
ella misma es la mosca, y alista sus alas para escapar.
Si encuentra una ropa sucia en una vieja cómoda,
teñida de una mancha roja, ve la herida,
la sangre que sale, el grito de ella misma
hace tanto tiempo y que no puede olvidar.
Atraviesa el tiempo, miles de años,
y es una de las tantas mujeres, lejos de los maridos
que hacen la guerra para defender a su señor.
Empieza a hablar con los árboles, con el mar,
con los animales de la floresta. Usa hierbas para curar.
Entonces le dicen hechicera, y ella sabe ahora,
mejor que nadie, que el nombre le corresponde,
que es la bruja de la palabra, que ha nacido para durar.
 
Este es uno de los poemas de Margarita de Saigón que hoy a las 6.30 presento en el Instituto Porras de Colina 398 con la participación de María Belén Milla, Miguel Coletti y Julio Fabián. Están todos invitados.

 

lunes, agosto 08, 2022

TEXTOS EN ESPAÑOL / TEXTO EM PORTUGUÊS POEMAS DE MARCO MARTOS

 MARCO MARTOS



TEXTOS EN ESPAÑOL / TEXTO EM PORTUGUÊS
Tradução de Fernando Mendes Vianna


EL PERÚ

No es este tu país
porque conozcas sus linderos,

Es este tu país
porque si tuvieras que hacerlo,
lo elegirías de nuevo
para construir aquí
todos tus sueños.

(De Cabellera de Berenice)


O PERU

Não é este o teu país
porque tu conheces suas lindes,
nem pelo idioma comum
nem pelos nomes dos mortos.
Este é o teu país
porque, se tu tivesses que fazê-lo,
o escolherias de novo
para construir aqui
todos os teus sonhos.

(De Cabellera de Berenice)



Poema

No hables de Serpiente, no hables,
o habla despacito, casi balbuceando,
habla para adentro y olvida cuando me hables,
cuando me hables de Serpiente,
esté mi atención dormida,
despierta al otro lado del sueño,
viviendo una verdad más cierta y perdurable,
y un instante de amor
hasta el infinito prolongado,
un instante entonces baste,
para que nada puedan contra nosotros
maleficios, conjuros, serpientes, violines quemados.



Poema

Tradução de Antonio Miranda

Não fales de Serpente, não fales,
ou fala devagar, quase balbuciando,
fala para dentro esqueça quando me fales,
quando me fales de Serpente,
desperta do outro do sonho,
vivendo uma verdade mais certa e permanente,
e um instante de amor
até a prolongação do infinito,
um instante então baste,
para que nada possam contra nós
— malefícios, conjurações, serpentes, violinos queimados. 



Amuleto
A María Iribarne

Si eres un amuleto, uno de esos raros objetos
que dan vida a quien naturalmente los posee
y viento helado a quien los toma por artimaña
o fuerza, si eres un amuleto,
plena sagacidad y audacia,
maravilloso don humano
de decidir con la cabeza,
si eres,
¿qué haces por ahí con tu cara de mohines
dando pena, con esos cruces de ojos
que te hacen cosa entre tantas cosas,
simple rostro recibiendo la sal del mar
o el incienso de las botas?
¿O me equivoco y no eres un amuleto
sino un relente que llega hasta mi caverna,
una verdad de tan cierta, inexistente?
(A la manera de Juan Pablo Castel)




Amuleto
A María Iribame

Tradução de Antonio Miranda

Se és um amuleto, um desses raros objetos
que dão vida a quem naturalmente os possui
e vento gelado a quem os tenha por artimanha
ou força, se és um amuleto,
plena sagacidade e audácia<
Maravilhoso dom humano
de decidir com a cabeça,
se és,
que fazer por aí com tua cara de mofa
dando pena, com esse cruzar de olhos
que te tornam coisa entre tantas coisas,
simples rosto recebendo o sal do mar
ou o incenso das botas?
Ou me equivoco e não és um amuleto
mas um sereno que chega à minha caverna,
uma verdade tão certa, inexistente?
(à maneira de Juan Pablo Castel) 



Pareja

Como hablando francés a quien entiende castellano,
o como balbuceando castellano a una oreja italiana,
o como gritando italiano en una plaza de Lisboa,
o como leyendo portugués en un congreso rumano,
así permanecimos nosotros, duros para lenguas
extrañas, juntos sin embargo durante un día,
un mes, un siglo de pesadilla o sueño.
Todo lo recuerdo, todo lo confundo,
todo lo olvido. Sequedad, ¿me perdonas?



Casal Tradução de Antonio Miranda

Como se falasse francês a quem entende castelhano,
ou balbuciando castelhano a uma orelha italiana,
ou gritando italiano numa praça de Lisboa,
ou lendo português num congresso rumeno,
assim nós permanecemos, surdos para línguas
estranhas, juntos no entanto durante um dia,
um mês, um século de pesadelo ou sonho.
Me lembro de tudo, tudo eu confundo,
tudo esqueço. Secura, me perdoas?





MARTOS, Marco. Caligrafía china. Lima: Edición Privada, 2014. 98 p


TU FU VISITA A LAS CIGÜEÑAS
He subido hasta la alta torre donde moran las cigüeñas,
indiferentes al trajín de los desocupados humanos.
Las nubes están tan cerca que puedo tocarlas con los dedos.
Detrás de ese algodón de agua, el sol amable del invierno.
Abajo, mis amigos, pequeños puntos negros, móviles,
incansables hacen señas con sus brazos de molino. Impasible
me acerco a la úbia luz que calienta la terraza
y me faltan alas para irme hacia el sol, a su mismo centro.



HILOS SANGRANTES

Veo tu rostro, hermoso
b
ajo la luz de una vela,
los ojos negros que flotan
en la oscuridad
y las uñas rojas
que se mueven
como hilos sangrantes
en la lóbrega noche
que filtra las sombras
y la azul inmensidad.
Tú eres el asombro,
la diosa de los meses cálidos
que condesciende
a mezclarse con los humanos,
el hálito de lo verdadero,
el soplo de la vida
que viene de las islas distantes
y se hace espíritu de mi carne
en un abrazo lento y prolongado.






MARTOS, Marco. Vértigo. Lima: Ediciones Vicio Perfecto, 2013. 62 p. (Poesía Colección Martín Adán)

VÉRTIGO

A ese vértigo llamamos amor,
a esa hebra de plata.
Tejemos la eternidad
con el deseo
y la carne chamuscada.
Lo que dura es el principio
que es inacabable,
cuando lo sientes
es la palabra
que está a punto
de llegar a tu corazón vehemente,
pero esa flecha, si llega, ¡ay!
apenas te toca,
acaricia también a la muerte enamorada.




LA PERFECCIÓN

Sin rodeos:
la perfección no existe
para los hombres,
menos en el lenguaje.
Persevera. Lima lo que escribes.
Saca a flote tus palabras.
Si burbujea el sol
entre las aguas,
junta el fuego en lo líquido,
haz tu hoguera con el agua.









MARTOS, Marco. Vespertilio. Lima: Ediciones Vicio Perfecto, 2012. 107 p.

VESPERTILIO

A José Luis Reina Palayvn

En las noches
dejas tu uniforme de poeta,
te transformas en murciélago,
vuelas, ciego,
orientado por la risa cantarína
de una muchacha,
vas directo a su cuello
o a su corazón.




MUR CIEGO

Vuela el murciélago,
zumba en los ollares del caballo
y deja luego un hilo rojo
sobre la blanca piel lustrosa
en la noche de primavera
que tiene ya
amarillas flores del verano.
Un silencio. Un dolor
que relincha
cruza los campos.

miércoles, julio 27, 2022

Mundos paralelos por Marco Martos

Mundos paralelos por Marco Martos
 

Mundos paralelos por Marco Martos

Hay días que cambio al mundo en la duermevela del verano,
Frente al malecón, con sus ritmos, las olas y su furia
Me parecen una lluvia de albaricoques, de semillas mágicas,
Y cuando lo cuento en una rueda de amigos, Isela Arce, la bióloga,
Me dice que los carámbanos de las sierras le evocan
Manzanas de los cielos que caen en sus manos,
Y las nubes corriendo por los aires para ella se semejan
A los carros de los antiguos griegos en Atenas.
Tal vez, me digo, ese mundo imaginado, sea más cierto,
Que ese otro donde pululan con sus tratos los seres humanos.
Abro un libro de Wallace Stevens, qué delicia, que fruición,
Leer las palabras de un verdadero emperador de los helados.
 
Poema del  libro "Mar del Perú" que se presentará en 27 de julio en la librería Vallejo a las 7p.m.

 

lunes, marzo 14, 2022

Oh Dioses Por Marco Martos Para Bruno Rosario Candelier

 
Oh Dioses Por Marco Martos Para Bruno Rosario Candelier

 

Oh Dioses Por Marco Martos
Para Bruno Rosario Candelier

 
Oh Dioses del Olimpo, Oh Deidad de los cristianos,
Oh Buda, Oh mares de la infancia, Oh sol querido,
denme soltura en lo que escribo en mi canto afilado,
serenidad en cada verso y a veces algo áspero,
que mis palabras sean claras, que lleguen sobrias
al corazón de hombres y mujeres, que estén
siempre contra las guerras, que prevalezcan
sus afectos por los niños, las plantas y animales.

 

domingo, marzo 05, 2017

Flores amarillas por Marco Martos

Flores amarillas por Marco Martos
 

Flores amarillas por Marco Martos

Traigo un ramo de flores,
bien amarillas, de la primavera,
de sorprendente luz.
Lucen finas, radiantes,
te arrancan una sonrisa feliz.
Nunca vine con flores,
es la primera vez, tan atrevida,
que tú te desconciertas,
las tienes en la mano,
y te preguntas : dónde las pondré.
Cerca del corazón,
donde las mires cuando tú desees,
asocia el amarillo,
la risa bajo el sol,
con la palabra que dice mi amor.
 
Marco Martos

 
OTRAS OBRAS DE MARCO MARTOS

 

LIBROS DE MARCO MARTOS CARRERA

LIBROS DE MARCO MARTOS CARRERA


jueves, noviembre 17, 2016

Escritura y Pensamiento Marco Martos Carrera

Escritura y Pensamiento Marco Martos Carrera


Escritura y Pensamiento

Año XIX, N° 38, 2016, pp. -
Marco Martos Carrera

REFLEXIONES SOBRE EL QUIJOTE DE CERVANTES Y EL QUIJOTE DE AVELLANEDA

REFLECTIONS ABOUT THE QUIXOTE BY CERVANTES AND THE QUIXOTE BY AVELLANEDA

DES RÉFLEXIONS SUR LE RÊVEUR DE CERVANTES ET DU RÊVEUR D'AVELLANEDA

Resumen

El texto discurre brevemente sobre las relaciones entre el autor y su obra a lo largo de la historia, sobre el derecho de quien lo escribe a mantenerse o no como propietario de lo que ha creado, y ejemplifica lo dicho con un análisis del Quijote que salió de la pluma de Miguel de Cervantes y el Quijote que publicó Alonso Fernández de Avellaneda.

Palabras clave: autoría literaria; Quijote; Cervantes; Avellaneda.

Abstract

This text briefly deals with the relationships between the author and his work throughout the history. It also deals with the right of the one who writes to remain or not as the owner of what he has created. This is exemplified with an analysis of the Quixote which came from the pen of Miguel de Cervantes and the Quixote which Alonso Fernández de Avellaneda published.

Keywords: Literary authorship; Quixote; Cervantes; Avellaneda.

Résumé

Le texte réfléchit brièvement sur les relations entre l'auteur et son oeuvre le long de l'histoire, sur le droit de celui qui l'écrit à se maintenir ou non comme un propriétaire de ce qu'il a créé, et démontre par des exemples le dit avec une analyse du Rêveur qui est sorti de la plume de Miguel de Cervantes et du Rêveur qu'Alonso Fernández de Avellaneda a publié.

Mots clés: un emploi de régisseur littéraire; le Rêveur; Cervantes; Avellaneda. Fecha de recepción: 11/04/2016
Fecha de aceptación:

Uno de los temas fundamentales en la trasmisión de la literatura es el papel que los diversos elementos cumplen en esa operación, el autor, el texto, el contexto y la recepción. Lo central del texto está bien precisado por la teoría literaria contemporánea, pero los otros elementos son fluctuantes en el aprecio de los lectores, su importancia mengua o aumenta de acuerdo a las circunstancias históricas, y cada usuario bien puede ser de características irreductibles. Bien conocido es el caso de Jorge Luis Borges, quien respecto del Quijote, imaginó en uno de sus relatos inolvidables, a un autor del siglo XIX, Pierre Menard, quien pergeña las mismas páginas que conocemos de la célebre obra, la publicó con su nombre y aparece ante sus lectores contemporáneos como una persona que no conoce bien el español, que lo ha aprendido en viejos infolios y que es indudable su carácter extraño respecto de la lengua con la que se expresa. Y es que en el mundo contemporáneo la autoría de una obra literaria necesita mucha precisión, por razones comerciales en el caso de una novela de éxito o por razones de orgullo personal cuando se trata del mundo de la lírica. Nada ofende más a un autor que su texto sea confundido con el de otro y las batallas legales que ocurren en los casos de plagio son frecuentes y conmovedoras. Pero no siempre fue así, empezando por los principios mismos de la civilización occidental, pues hasta ahora mismo no sabemos cabalmente quién fue Homero, aunque solemos imaginarlo como un aeda de lenguas barbas y ciego. Para evitar controversias, por comodidad hablamos de Poemas Homéricos y Poemas del ciclo de Homero. Pero no existe una línea recta que venga desde Grecia hasta nosotros y que pase de un antiguo anonimato a una literatura de autor conocido. En la misma Grecia, tres siglos después de la supuesta existencia de Homero, en el siglo V antes de nuestra era, hubo dramaturgos que fueron perfectamente reconocidos y cuya autoría sobre las tragedias que la incuria del tiempo ha respetado, se trata, como el lector u oyente puede saberlo hurgando en su memoria , Esquilo, Sófocles y Eurípedes.

Los comienzos de la literatura castellana, si dejamos de lado ese magnífico periodo de vacilaciones lingüísticas y literarias que por comodidad llamaremos de las jarchas, fueron anónimos, desde ese vasto fresco de la sociedad española que es el Poema del Mío Cid, hasta los poemas del Romancero que se adentra en toda la edad media y sigue manteniendo su carácter popular inclusive en la sociedad contemporánea, pero hubo un momento en el que apareció la literatura de autor, pondremos como ejemplo paradigmático a Gonzalo de Berceo, aunque su originalidad temática es discutible, la calidad de sus versos alejandrinos llega hasta nosotros como un aire fresco de una literatura que empieza a tener sólidas raíces. Llegamos así a un autor como Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, con su célebre Libro del buen amor, en el siglo XIV. Escribe, a partir de su verso 1629: 
 Cualquiera que lo oiga, si hacer versos supiera

puede más añadir y enmendar si quisiere;

ande de mano en mano, téngalo quien pidiere.

Ya que es de Buen Amor, prestadlo de buen grado,

que haga honor a su nombre, no lo hagáis reservado,

ni lo deis por dinero, vendido o alquilado,

porque pierde su gracia el Buen Amor comprado. (Arcipreste de Hita, 1954, p 203)



Juan Ruiz aboga en estos versos por el carácter colectivo de la obra literaria, por el derecho de cualquiera a introducir variantes en los textos que lleguen a sus manos, y a que la obra circule libremente sin un motivo pecuniario. Diferente fue la actitud del Infante Juan Manuel, su contemporáneo, autor del célebre libro El conde Lucanor, culminación de la prosa en el siglo XIV. De un modo paradigmático, en el prólogo general a sus obras cuenta la historia de un caballero de Perpignan había compuesto una cantiga muy hermosa y que caminando por una calle oyó que un zapatero la cantaba de modo que la dejaba “muy mal fecha”. Airado penetró en la tienda del trabajador y tajó cuanto zapato había. Al protestar éste ante el rey el caballero se justificó diciendo que él no había hecho con los zapatos del artesano sino lo mismo que éste había hecho con su cantiga. (Alborg: 1997, Tomo I p.282). Podríamos concluir, de acuerdo a estos dos ejemplos no mencionados juntos por azar que en la historia literaria española es en el siglo XIV cuando se da en tránsito de una creación comunal o otra de autor con todos los derechos para disponer de sus escritos, sin que otro pudiese intervenir en ellos. Cambiar el texto de otro, a su guisa, era algo censurable para el infante Juan Manuel.

La aparición de la imprenta, a fines del siglo XV significó una revolución en la difusión de las obras literarias que puede decirse dura hasta nuestros días, aunque están apareciendo formas alternativas al papel en el circuito literario. Las antiguas bibliotecas conservaban ejemplares escasos hechos de papiros o de pergaminos y existían especialmente en los conventos que tenían entre sus bienes más preciados a los libros religiosos que eran tan escasos que para consultarlos por partes se hacía una ceremonia pública para darle a un fraile una parte de la biblia, unas semanas más tarde, el lector devolvía en otra ceremonia el ejemplar que había disfrutado. Fue esta escasez la que dio lugar a la aparición de los catecismos que podían leerse, pero también aprenderse de memoria. 



Tres siglos después de la existencia de Juan Ruiz fue el momento en el que Miguel de Cervantes Saavedra, concibió, escribió y dio a la imprenta la primera parte de El Quijote. Fue un momento muy interesante en el que dos mentalidades diversas chocaron en la práctica. Hubo algunos propietarios de antiguas bibliotecas que siguieron solazándose con los ejemplares manuscritos que poseían y juzgaban deleznables los libros impresos. Puede decirse que gracias a la imprenta y merced también a la enorme difusión de los espectáculos teatrales la cultura se democratiza y llega a los más apartados lugares. El libro se imprimió en 1605, cuando su autor tenía 57 años, en la imprenta de Juan de la Cuesta y estuvo a cargo del librero editor Francisco de Robles. La dedicatoria estaba dirigida al duque de Béjar. La imagen que tenía Cervantes ante sus contemporáneos escritores era discreta, no era un autor de éxito a pesar de haber escrito varias Novelas ejemplares y un número importante de comedias, verdad que la mayoría sin estrenar. La novela tuvo un éxito sin precedentes en la literatura española, ese mismo año se lanzaron seis ediciones, una en Madrid, tres en Lisboa y dos en Valencia. Cervantes en vida pudo conocer 16 ediciones de la primera parte del Quijote, incluyendo una traducción al inglés de 1812 y otra al francés de 1614. De ser un don nadie, pasó a ser el autor más celebrado de España en aquel momento y lo continúa siendo en la actualidad. Naturalmente fue víctima de las habladurías en los corrillos intelectuales porque como lo sabía él mismo muy bien, en las obras de los mejores se suelen encontrar más yerros.

Fue del todo cierto lo que el mismo Cervantes dice por boca de Sansón Carrasco en la segunda parte de su célebre obra:

“los niños la manosean, los mozos la leen, los hombres la entienden y los viejos la celebran; y finalmente, es tan trillada y tan leída y tan sabido de todo género de gentes, que apenas han visto un rocín flaco cuando dicen: “Allá va Rocinante”. Y los que más se han dado a su lectura son los pajes: no hay antecámara de señor donde no se halle un Don Quijote: unos le toman si otros le dejan; éstos le embisten y aquellos le piden. Finalmente la tal historia es del más gustoso y menos perjudicial entretenimiento que hasta ahora agora se haya visto” (Cervantes: 2015 p.572)

Entretener es la primera razón de ser de la literatura, aunque tal vez no sea la más trascendente. Contar historias es la primera forma de hacer llevadera la existencia, antes que la propia literatura tal como la conocemos. Con el andar del tiempo se buscó en El Quijote todo género de aspectos simbólicos, yendo más allá del explícito propósito de su autor de hacer mofa de las novelas de caballerías que ya estaban en decadencia después de haber gozado de una enorme popularidad. Justo es decir que Cervantes, continuamente, a lo largo del relato va burlándose de los caballeros andantes y que una lectura lineal de la novela puede hacer coincidir ese explícito propósito con la percepción del lector. Los contemporáneos de Cervantes así lo creyeron, uno de los cuales sin duda fue Tirso de Molina quien así lo testimonia en sus Cigarrales. De alguna manera podemos considerar a Cervantes como un vigoroso antecesor de los escritores realistas del siglo XIX puesto que su propósito es disminuir el grado de inverosimilitud de los relatos de caballerías. Si don Quijote cree ver unos gigantes donde solo existe aspas de molinos, estamos frente a la situación que describimos. El escritor realista nos dice que la fantasía del Quijote es la de un alienado. Extraño comportamiento este, el de hombre sensato en casi todas sus actividades, y con actitudes de orate en las circunstancias caballerescas. Quijote es un loco que proyecta a la realidad casi todas las efervescentes quimeras de su desbocada imaginación y que en la sucesión de sus aventuras a lo largo de toda la novela se va encontrando con todo tipo de personajes que pertenecen a la sociedad española de la época, clérigos, hombres de milicia, comerciantes, venteros, zafios campesinos, damas de campanillas, galeotes, duques, bachilleres, amas de casa, en un conglomerado burbujeante de humanidad que andando el tiempo es tomado por los mejores novelistas de los siglos siguientes para hacer precisamente más verosímiles sus relatos. La novela es, desde Cervantes, en su mayor proporción, un caleidoscopio de la realidad. Es precisamente la profusión de personajes, una de las características más importantes de la novela de más vigor en la literatura posterior a Cervantes, desde los novelistas franceses, Balzac, Stendhal, Flaubert, Proust, los rusos, Tolstoi o Dostoievski, a los grandes novelistas de lengua inglesa, Dos Passos, Joyce, Faulkner. Pareciera que el pulular de personajes en un relato, no solo semeja a la vida, sino que es su mejor representación simbólica.

La composición de El Quijote fundamentalmente sigue la disposición de los libros de caballería y trata de lo que sucede al hidalgo y a su escudero, pero no se trata de una repetición constante de hechos encadenados de la misma laya, sino que el carácter pleno de los personajes solo se revela al final de la novela. La imagen que tiene del libro, la mayor parte de los lectores, y que se genera en afirmaciones del propio Cervantes, es que texto puede leerse como una parodia de las novelas de caballería. Los contemporáneos del autor vieron al libro como una fuente de gracia y comicidad que tiene su origen en las múltiples aventuras de los dos protagonistas. Pronto esas dos figuras se convirtieron en arquetipos vivientes, y saltaron de las tapas de los libros para ser, desde ese momento hasta ahora mismo, seres simbólicos a los que acudimos en cualquier tiempo y circunstancia, como lo prueban los decires corrientes de “hacer una quijotada”, “Ir contra los molinos de viento”, “ser ventral como Sancho Panza”. Sin duda, Cervantes quería burlarse de las libros de caballería, cuya popularidad iba sin embargo decreciendo con el paso del tiempo, pero la realización misma de tal propósito fue más lejos, el libro no trata solamente de un loco que proyecta en la realidad las quimeras de su imaginación y que se enfrenta en sus andanzas con todo tipo de gente: aquello que va al lado, la inagotable riqueza humana, el fluir permanente de la vida, el dolor, la alegría, el humor que emana en cada circunstancia de los hechos, son expresados por el genio de Cervantes con una potencia y una gracia inigualables. Por eso decimos, con toda propiedad, a la luz de las experiencias de generaciones de lectores, que el libro que tratamos es el que expresa mejor a lo largo del tiempo la esencia misma del idioma castellano y que su creciente popularidad en el orbe es prueba fundamental de que toca las fibras más íntimas de los más dispares lectores. Es posible que Cervantes no supiese desde el comienzo la hondura de la creación que iba pergeñando, puesto que como primer lector que era de aquello que escribía, era también el inicial sorprendido por los sucesos que iban saliendo de su pluma prodigiosa. Quijote y Sancho no eran personajes acabados, sino que se fueron haciendo y modificando a lo largo de sus aventuras. Esto no quiere decir, sin embargo, que Cervantes sea el ingenio lego que pintó Unamuno en 1905, al insistir en la significación de Don Quijote como una realidad independiente de su autor. A la luz de la teoría literaria contemporánea, podemos sin embargo dar razón al ilustre estudioso español en el sentido de que la imagen de Don Quijote, es una realidad independiente de la mano y el cerebro que lo imaginaron. Pero no podemos considerar que Cervantes no entendiera ni sospechara el alcance de su propia obra, que fuese un instrumento secundario en la escritura misma, una especie de inconsciente medio de la creación literaria. Leo Spitzer, con su habitual rotundidad ha escrito:

No fue Italia con su Ariosto y su Tasso, ni Francia con su Rabelais y su Ronsard, sino España la que nos dio una novela que es un canto y un monumento al escritor en cuanto escritor, en cuanto artista. Porque no nos llamemos a engaño: el protagonista de esta historia no es realmente Don Quijote con su siempre torcida interpretación de la realidad, ni Sancho con su escéptica semiaceptación del quijotismo de su amo, ni mucho menos ninguna de las otras figuras centrales de los episodios ilusionistas intercalados en la novela; el verdadero héroe de la novela lo es Cervantes en persona, el artista que combina un arte de crítica y de ilusión conforme a su libérrima voluntad. Desde el instante en que abrimos el libro hasta el momento en que lo cerramos sentimos que allí hay un poder invisible y omnipotente que nos lleva adonde y como quiere. (4) (Spitzer: 1961 p.178)

Resumiendo diremos que Unamuno subraya la importancia del texto mismo y Spitzer pone énfasis en la voluntad del autor, en su señorío al escribir y convertirse en el más importante escritor de la lengua española.

En su primera parte El Quijote intercala una serie de relatos episódicos que pertenecen a toda la literatura imaginativa que conocía Cervantes, y estos episodios han sido valorados de distintas maneras pues tienen mucha intensidad y belleza, pero una parte importante de los críticos los considera improcedentes pues interrumpen la acción principal y distraen al lector de las peripecias de los protagonistas. Esta profusión de cuentos y episodios según algunos no parece proceder de una abundancia creadora y quienes admiramos al célebre autor tenemos que admitir que hace una especie de alto en el camino de la creación. Sin embargo, debemos acotar que también de Homero se dijo parecidas cosas, cuando se afirmó que a veces dormita sin dejar de ser él mismo. Cervantes creía, y lo explicó en el capítulo XLIV de la segunda parte, que al reducirse el texto a las aventuras de sus dos personajes faltase variedad a su novela y produjese fastidio al lector y por boca de Cide Hamete se lamenta de

haber tomado entre manos una historia tan seca y tan limitada como ésta de don Quijote, por parecer de que siempre había de hablar dél y de Sancho, sin osar entenderse a otras digresiones y episodios más graves y entretenidos; y decía que el ir siempre atenido el entendimiento, la mano y la pluma a escribir de un solo sujeto y hablar por las bocas de pocas personas era un trabajo incomportable cuyo fruto no redundaba en el de su autor, y que por huir desde inconveniente había usado en la primera parte del artificio de algunas novelas, como fueron las del Curioso impertinente y la del Capitán cautivo, que están como separadas de la historia, puesto que las demás que allí se cuentan son casos sucedidos al mismo don Quijote, que no podían dejar de contarse. (Cervantes: 2015 p.877)

En esta segunda parte de Don Quijote, aparecida en 1615, Cervantes es muy consciente de sus propias capacidades, sabe que tiene habilidad, suficiencia y entendimiento para tratar del universo todo y comprende que tiene una inmensa materia narrativa y que su angustia de escritor se posa en el escoger y el renunciar. Posee ahora un pleno dominio sobre el argumento central y en general deja de lado episodios y relatos auxiliares. Cuando estos aparecen están indisolublemente ligados a la propia actividad del personaje central y así aparecen historias, episodios que aparecen zurcidos con hilo invisible a la narración principal. La pluma de Cervantes tiene entonces una fertilidad, variedad, penetración psicológica, para describir a todo tipo de personajes, en diálogo permanente, en una interminable serie de aventuras. La descripción de lo que ocurre en esta segunda parte de la novela es sólo un pálido reflejo de su interés. Cervantes se interesa por todo tipo de personaje, sin idealizarlos, en el convencimiento de que cada individuo es valioso en sí mismo, que cada ser humano es diferente a otro, y que todos los hombres y mujeres son susceptibles de ser convertidos en materia literaria. El argumento se puede describir de manera sucinta: el bachiller Sansón Carrasco, vecino del pueblo de don Quijote, con el propósito de curar a su amigo de la locura lo anima a una tercera salida; disfrazado de caballero, “del Bosque” y “de los Espejos” se hace el encontradizo con don Quijote y lo desafía, pero queda vencido. En un segundo intento y bajo el nombre de “Caballero de la Blanca Luna” derrota a don Quijote y le impone como condición que se retire a su aldea y renuncie a las aventuras durante un año. Don Quijote regresa a su pueblo y muere poco después de llegar, después de haber recobrado la razón.

En el capítulo LXII de la segunda parte de El Quijote, el célebre hidalgo llega a una imprenta:

Sucedió pues que yendo por una calle alzó los ojos don Quijote y vio escrito sobre una puerta, con letras muy grandes: “Aquí se imprimen libros” de lo que se contentó mucho porque hasta entonces no había visto imprenta alguna y deseaba saber cómo fuese. Entro dentro, con todo su acompañamiento, y vio tirar en una parte, corregir en otra, componer en ésta, y finalmente, toda aquella máquina que en las imprentas grandes se muestra. Llegábase don Quijote a un cajón y preguntaba qué era aquello que allí se hacía; dábanle cuenta los oficiales, admirábase y pasaba adelante[…] Pasó adelante y vio que asimismo estaban corrigiendo otro libro y preguntó su título le respondieron que se llamaba Segunda parte del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, compuesta por un tal, vecino de Tordesillas.

-Yo ya tengo noticia de este libro- dijo don Quijote- y en verdad y en mi conciencia que pensé que ya estaba quemado y hecho polvos por impertinente; pero en San Martín se le llegará como a cada puerco, que las historias fingidas tanto tienen de buenas y deleitables cuando se llega a la verdad o a su semejanza de ella, y las verdaderas, tanto son mejores cuanto son más verdaderas.

Y diciendo esto, con muestras de algún despecho, se salió de la imprenta. […]

(Cervantes: 2015 p.1033)

Como es sabido, en la época no existían los acuerdos internacionales de los derechos de autor y un escritor de éxito y su propio editor quedaban expuestos a que la obra fuese editada inmediatamente por otros. En España existía la posibilidad de solicitar al rey un privilegio para que, durante cierto número de años y en un territorio determinado, nadie pudiese, legalmente, editar la obra. Cervantes no obtuvo pingües ganancias con su libro más famoso y no tenía posibilidad de detener las ediciones fraudulentas, ni tampoco supo que salía de las imprentas una apócrifa continuación de su obra magnífica, pero aprovechó la circunstancia ¡y de qué modo! Lo cierto es que en julio de 1614, en la estación de los calores, cuando en España disminuye la actividad intelectual vio la luz en Tarragona un libro firmado por el licenciado Alonso Fernández de Avellaneda bajo el nombre de Segundo tomo del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha que contiene su tercera salida; y es la quinta parte de sus aventuras. Con ese título, el autor, cuya identidad jamás se ha podido precisar, asunto que soslayamos, para ir al fondo de la cuestión, rinde un explícito homenaje al propio Cervantes, al que vitupera, sin embargo en las páginas que escribe. Cervantes en la primera edición de El Quijote había dividido la obra en cuatro partes, y Avellaneda, como se conoce al autor de la obra apócrifa, dice, desde el título que va a continuar con la obra iniciada por otro. Pero lo primero que hace es injuriar a Cervantes en el prólogo y sale en defensa de Lope de Vega, que había sido atacado por aquel en la primera edición. De este hecho arrancan dos conjeturas, una, que el autor novísimo era personaje del círculo de Lope, lo que, pasados varios siglos parece ser verdad, y otra, que era el mismo Lope, de lo que se puede dudar, pues Lope guardó sus mejores esfuerzos para el teatro y la poesía. Más probable es que Avellaneda escribiese el libro para obtener dinero e indirecta fama a la sombra de Cervantes. Este, sin duda, supo más sobre el tema de lo que escribió cuando dijo sin ambages que se trataba de un seudónimo. Según ahora bien sabemos, la obra de Avellaneda no tuvo ninguna repercusión en su momento, puesto que no aparece mencionada por ningún autor del siglo XVII y solo fue reeditada en 1732. Según documenta Juan Luis Alborg (Alborg 1970, p 193) las ediciones de la obra apócrifa son de 1614, 1832, 1905, 1916, 1946, 1947, y 1958. En un recorrido por librerías peruanas a nosotros mismos nos ha sido imposible hallar una edición reciente. En opinión de Marcelino Menéndez Pelayo, quien hace el prólogo de la edición de 1905 El Quijote apócrifo no carece de habilidad narrativa ni anda falta de episodios interesantes y bien imaginados y es innegable la fuerza cómica de algunos pasajes, pero equivoca sus designios en lo principal, Avellaneda no comprendió la sutileza con la que Cervantes había dibujado a don Quijote, mientras el personaje salido de la pluma del manco de Lepanto tiene delicado idealismo, discurre con propiedad sobre casi todos los asuntos humanos con excepción del tema de la caballería, el de Avellaneda es un loco bravucón que sigue en los detalles más no en lo principal, el camino que había trazado Cervantes: amenaza, profiere insultos, mantiene sus características sin ninguna evolución. Hay mucha distancia también entre la socarronería, ingenua y maliciosa, del Sancho cervantino y la grosería y la glotonería con la que Avellaneda presenta al suyo. El falsario ha hecho, sin duda, la caricatura de ambos personajes y haciéndolo se convirtió involuntariamente en el primer panegirista de nuestro celebrado autor, Miguel de Cervantes. Para decirlo en pocas palabras: Cervantes narra su novela con gracia inigualable y, situado en la antípoda, Avellaneda, no fue un protegido por los dioses. Avellaneda, por ejemplo, hace renunciar al caballero al amor de Dulcinea, y a partir de ese instante, don Quijote se transforma en el Caballero Desamorado y así se presenta en toda la novela, mientras que el auténtico don Quijote asegura que no puede olvidar, ni olvidará a Dulcinea del Toboso, no puede caber olvido para quien su blasón es la firmeza, y su profesión es guardarla con suavidad y sin hacerse fuerza alguna. El Quijote de Avellaneda, un demente absoluto, termina encerrado en una casa de locos en Toledo, mientras el de Cervantes, si hemos de creer a lo que se dice en el texto, don Quijote muere en su lecho habitual, creyendo que tiene la cordura recuperada, aunque la célebre especialista Margit Frenk pone entre signos de interrogación tal aseveración. Escribe:

…¿por qué nosotros, los lectores antiguos y modernos le creemos a don Quijote cuando afirma que ya está cuerdo? ¿Acaso le hemos creído cuando, reiteradamente, afirmaba haber socorrido viudas, amparado huérfanos y doncellas, vencido a gigantes y vestiglos, o cuando sostiene que princesas y reinas se han enamorado de él? ¿Solo porque al final de su vida dice cosas sensatas y actúa como el buen cristiano que nunca fue?

Pienso que Cervantes proyectó sobre la afirmación de la cordura de su héroe un gran signo de interrogación. Cuando leemos atentamente descubrimos en el texto indicios de que don Quijote no puede ya recuperar el juicio perdido. (Frenk: 2015 p. 109)

Desde el punto de vista de técnica narrativa y de aprovechamiento de la circunstancia de que había aparecido un autor falsario, el mejor momento para Cervantes es cuando en el segundo tomo de su novela, en el capítulo LXXII aparece un personaje llamado Álvaro Tarfe, casi al final de esta prodigiosa obra de ficción. Don Quijote lo reconoce como un personaje que aparece en el Quijote apócrifo de Avellaneda y que por lo tanto ha conocido tanto al falso Don Quijote como al falso escudero cuyas aventuras andas impresas y a los cuales se alude socarronamente en varios puntos. El encuentro con Álvaro Tarfe sirve para contrastar las diferencias entre los falsos personajes de Avellaneda y los verdaderos del propio Cervantes y subrayar la baja calidad del antagonista que se había apropiado de la historia que originalmente estaba en el magín del manco de Lepanto. Tarfe acaba por reconocer ante un alcalde y un escribano la falsedad e inferioridad de aquella imitación, frente a la superioridad del caballero y escudero ante los que se presenta a pesar de que él mismo pretende ser amigo de aquel otro Quijote, el de Avellaneda al que dice haber convencido para que concurriese a unas justas en Zaragoza. El hidalgo de Cervantes le responde que él es el verdadero Don Quijote “y no ese desventurado que ha querido usurpar mi nombre y honrarse con mis pensamientos.” Los personajes dialogan haciendo referencia a la obra en la que están inmersos como si fuera algo externo a ellos mismos. He aquí algunos de estos pasajes:

-Mi nombre es Álvaro Tarfe- respondió el huésped.

A lo que replicó don Quijote:

-Sin duda pienso que vuestra merced debe ser aquel don Álvaro Tarfe que anda impreso en la segunda parte de la historia de don Quijote de la Mancha recién impresa y dada a la luz del mundo por un autor moderno.

-El mismo soy- respondió el caballero y el tal don Quijote, sujeto principal de la tal historia, fue grandísimo amigo mío y yo fui el que lo sacó de su tierra, o al menos le moví a que viniese a unas justas que se hacían en Zaragoza, adonde yo iba, y en verdad en verdad que le hice muchas amistades y que le quité de que no le palmease las espaldas el verdugo por ser demasiado atrevido.

-Y dígame vuestra merced, don Álvaro, ¿parezco yo en algo a ese tal don Quijote que vuestra merced dice?
-No, por cierto,-respondió el huésped-, en ninguna manera.
-Y ese don Quijote dijo el nuestro- ¿traía consigo a un escudero llamado Sancho Panza?
- Sí traía- respondió don Álvaro-; y aunque tenía fama de muy gracioso, nunca le oí decir gracia que la tuviese.

-Eso creo yo muy bien – dijo a esta sazón Sancho-, porque el decir gracias no es para todos, y ese Sancho que vuestra merced dice, señor gentilhombre, debe ser algún grandísimo bellaco, frion y ladrón juntamente, que el verdadero Sancho Panza soy yo, que tengo más gracias que llovidas, y, si no, haga vuestra merced la experiencia y ándase tras de mí por lo menos un año , y verá que se me caen a cada paso , y tales y tantas, que si saber yo las más veces lo que me digo hago reír a cuantos me escuchan , y el verdadero don Quijote de la Mancha, el famoso, el valiente y el discreto, el enamorado, el desfacedor de agravios, el tutor de pupilos y huérfanos, el matador de las doncellas, el que tiene por única señora a la sin par Dulcinea del Toboso, es este señor que está presente, que es mi amo: cualquier otro don Quijote y cualquier otro Sancho Panza es burlería y cosa de sueño. 



-Por Dios que lo creo- respondió don Álvaro-, porque más gracias habéis dicho vos, amigo, en cuatro razones que habéis hablado que el otro Sancho Panza en cuantas yo le oí hablar, que fueron muchas! Más tenía de comilón que de bien hablado, y más de tonto que de gracioso, y tengo por sin duda que los encantadores que persiguen a don Quijote el bueno han querido perseguirme a mí con don Quijote el malo. Pero no sé qué me diga, que osaré jurar que lo dejo metido en la Casa del Nuncio, en Toledo, para que le curen y ahora remanece aquí otro don Quijote, aunque diferente del mío.

-Yo, dijo don Quijote- no sé si soy bueno, pero sé decir que no soy el malo. Para prueba de lo que quiero que sepa vuesa merced, mi señor don Álvaro Tarfe, que en todos los días de mi vida no he estado en Zaragoza, antes por haberme dicho que ese Quijote fantástico se había hallado en las justas de esa ciudad no quise yo entrar en ella, por sacar a las barbas del mundo su mentira, y, así, me pasé de claro a Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres,, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única; y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, solo por haberla visto. Finalmente señor don Álvaro Tarfe, yo soy don Quijote de la Mancha, el mismo que dice la fama y no ese desventurado que ha querido usurpar mi nombre y honrarse con mis pensamientos. A vuestra merced suplico, por lo que debe a ser caballero, sea servido de hacer una declaración ante el alcalde de este lugar de que vuestra merced no me ha visto en todos los días de su vida hasta ahora, , y de que yo no soy el don Quijote impreso en la segunda parte, ni este Sancho Panza mi escudero es aquel que vuestra merced conoció.

-Eso haré yo de muy buena gana –respondió don Álvaro-, puesto que cause admiración ver dos don Quijotes y dos Sanchos a un mismo tiempo tan conformes con los nombres como diferentes en las acciones; y vuelvo a decir y me afirmo que no he visto lo que he visto, ni ha pasado por mí lo que ha pasado. (Cervantes, 2015, p.1091-1092)


Han pasado cientos de años, más de cuatrocientos, desde que Miguel de Cervantes escribió estas líneas y su natural preeminencia está fuera de toda duda, su nombre está ligado al de los célebres personajes que nacieron de su estro y de su pluma. Si nos acordamos de Alonso Fernández de Avellaneda, es porque abrevó en la fuente cervantina, como si de ahí manara toda la literatura. Podemos explicarnos siempre, como lo han hecho Unamuno u Ortega y Gasset, o Spitzer, o Darío Villanueva, las razones por las que el libro se mantiene en la preferencia de muchísimas personas en todo el orbe. Más difícil de comprender, es por qué escritores tan variados y diferentes entre sí, desde Juan Montalvo hasta Pérez Reverte, se hacen continuadores de Cervantes, toman sus personajes y vuelven a escribir sus aventuras. Si Cervantes lo supiese, seguramente no se enojaría, sabría que en esas plumas variadas está también una de las razones de su propia eternidad.



Bibliografía

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SPITZER, Leo. Lingüística e historia literaria. Madrid. Gredos. 1961.

VILLANUEVA, Darío. Las fábulas mentirosas. Lectura, realidad, ficción. México. Universidad Autónoma de Aguascalientes. 2011. 
 
 
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🔴 CONTINTATUSÁN EXHIBICIÓN DIGITAL LITERARIA 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎⛩️ Fanny Jem Wong es autora de los poemarios Haikus (2018), El péndulo amarillo (2019), La médula nocturna (2021) y Retazos amarillos y el piano negro (2022). En ellos aparece un rico diálogo con la naturaleza (y, en particular, con la luna), así como frecuentes referencias a una china ancestral con bosques de bambú, papeles de arroz, dragones, un Emperador Amarillo y topónimos chinos. Así, en “Golondrina del banjó” oímos ecos de un modernismo exotizante con orgullosas referencias a un refinado mundo chino: una princesa amarilla, pálida y de ojos rasgados va vestida de plumas y jades, y porta un amuleto rojo mandarín. Mira de nuevo al este en Haikus y Péndulo amarillo, no solo por el formato del haiku sino a veces también por las imágenes y el gusto por el color amarillo. Las referencias a la cultura japonesa aparecen con ecos de Matsuo Basho y referencias a sakuras: “en luna llena / sakuras y hortensias / enlazan tallos”. Otros poemas evocan un erotismo sutil, como en los siguientes haikus: “vida y muerte / entre sábanas blancas / deslizándose” y “cerezas rojas / pasiones sin alivio / el bambú crece”. Por: Ignacio López-Calvo

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Zhuangzi

El camino a la iluminación está lleno de paradojas. Para encontrar, primero debes perder. Para llegar, primero debes partir.