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Lectura de Walter Noceda por Marco Martos
Lectura de Walter Noceda por Marco Martos
Manejamos el lenguaje desde el momento que nacemos y aun antes y alcanzamos casi siempre un manejo muy fluido de la oralidad. En cierto sentido, estamos más preparados para la escritura que para ejercer otra actividad como la pintura, la escultura o la matemática. Pero la mayoría de personas no recibe suficiente estímulo durante la etapa escolar y termina creyendo que lo que tiene que escribir durante toda su vida son contratos, mensajes cortísimos, solicitudes, perdiendo así, mutilando sus posibilidades expresivas. No ha sido ese, felizmente el caso de Walter Noceda, nacido en Huacaybamba, provincia de Huánuco, que desde el distrito de Pinra es el mirador natural al Marañón. Nuestro autor recibió estímulo suficiente en su etapa escolar para apreciar la escritura y andando el tiempo cogió la pluma y se lanzó a llenar las cuartillas en blanco.
Hay un conjunto de prácticas literarias que se han dado en llamar “literaturas del yo” y que abarca los diarios, las confesiones, los testimonios, las autobiografías, las biografías, las cartas. Alguien puede preguntar ¿las cartas son literatura? Depende, es la respuesta, si están bien escritas, sí. Imagine, por un momento, una correspondencia nutrida, que en verdad no existe, entre César Vallejo y José Carlos Mariátegui. Esas cartas, serían literatura, porque presumimos que tendrían todas las galas del escribir sabroso.
Decía Gustave Flaubert que la vida de los seres humanos, todas las vidas, son interesantes y que basta observarlas con cuidado para que sean susceptibles de convertirse en literatura. Y eso es lo que ha hecho en las páginas Walter Noceda, quien ha pintado con amoroso cuidado los días de su infancia, con la pronta pérdida de madre y el segundo matrimonio del padre, las vicisitudes en el colegio, la intensa emoción en el día de la madre, circunstancia en la que los niños huérfanos se veían obligados a llevar una flor blanca, en medio de la conmiseración de las madres de familia presentes. También la circunstancia casi mágica de ganar un concurso escolar de poesía y ser llamado a partir de ese momento “el poeta” en todos los rincones del colegio. Y como telón de fondo, la viva relación con la naturaleza, las plantas y los árboles, el río, los queridos animales, Flamenco, el burro adorado, la construcción de un molino familiar y finalmente el viaje a Lima, el desarraigo, el carácter de migrante del individuo, enormemente parecido a cientos de miles de peruanos.
Los tiempos en la capital contrastan vivamente con la vida en la provincia y nuestro autor recorre en una imprenta un duro camino hasta convertirse en empresario. En el camino hay remansos, como el propio noviazgo, narrado con mano maestra, y la cercanía con escritores y científicos sociales que son conocidos por la comunidad, como Pablo Macera, Rodolfo Hinostroza, César Lévano, Enrique Verástegui, Reynaldo Naranjo. César Calvo, Arturo Corcuera, Tulio Mora, Carlos Domínguez, Reynaldo Trinidad, entre tantos otros, principalmente poetas. Detrás está la prosa de la vida, la urgencia de llevar bien los negocios sin dañar las estructuras familiares, el consejo feliz de algunos amigos, las circunstancias políticas del país y un enemigo sombrío, la enfermedad que golpea de sorpresa al empresario con alma de poeta, y finalmente la solidaridad de la esposa y los hijos en los momentos de mayor dificultad.
Estas “Huellas del caminante” de Walter Noceda nos ilustran de modo indirecto sobre la realidad del Perú en su tejido social. Son páginas que constituyen lo que Miguel de Unamuno llama “intrahistoria”, vale decir en un juego de palabras, la historia que no recogen los libros de texto, pero es más valiosa que la lista de las batallas de los ejércitos y los nombres de los gobernantes que se alternan tumultuosamente en los gobiernos.
Para finalizar, junto con mi palabra de aliento para Walter Noceda, para que siga en estas lides escriturales, expreso mi gratitud a nuestro amigo común Daniel Cumpa, que ha estado al pie del cañón en esta publicación que llega ahora al público lector.
Lima, 8 de febrero de 2023
Marco Martos
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De mis manos brotarán amapolas rojas como la sangre así quizás mi poesía sea eterna MI POESÍA SOY YO FANNY JEM WONG LIMA - PERÚ