Monday, November 30, 2015

NÉSTOR, EL OTORONGO POR MARCO MARTOS


NÉSTOR, EL OTORONGO
POR Marco Martos

Néstor, el otorongo, es calmado en el centro
del tráfago de las ciudades. Siendo amante
de la naturaleza no sabe bien qué hace
entre tantos edificios y oficinas,
hablando el lenguaje de los humanos,
atendiendo a alumnos y padres de familia.
Quisiera estar en las nacientes de los ríos
o caminando sigiloso en los senderos de la selva
y no el zoo de las universidades recibiendo
las pullas escondidas de los envidiosos,
las dentelladas disimuladas de los colegas.
Ha nacido el otorongo para la libertad, para los viajes,
y no para cocteles con decanos y rectores,
pero ha nacido en el cautiverio
y se va pareciendo lentamente a los humanos:
maneja un auto negro y se detiene mascullando
delante de las luces rojas de los semáforos.

TENER Y NO TENER POR MARCO MARTOS



TENER Y NO TENER
POR Marco Martos

No tienes a Lauren Bacall
porque nunca la viste con tus ojos,
pero eres suyo en verdad
porque ella te mira con los suyos prodigiosos,
desde el fondo del escenario de un teatro de Brodway,
o desde la cinta en blanco y negro en la que actúa
al lado de Humphrey Bogart, el siempre envidiado.
Qué importa que su voz fuera atiplada en sus comienzos.
Interesan su cálida belleza, su finísima elegancia,
sus pasos sigilosos en las calles de Nueva York,
la precisión de sus decires, la poderosa intensidad que exhala ,
que te hace miembro de su tropa desde el momento
que sentiste su presencia pródiga,
y la ungiste como la reina de los sueños,
la presencia femenina más conmovedora del universo.

MARLENE DIETRICH POR MARCO MARTOS


MARLENE DIETRICH
POR Marco Martos

Tus ojos semejan los tranquilos lagos de Alemania,
los altos pinos y arrayanes,
la luna tranquila del verano,
asomando entre las nubes rápidas.
Captas las inquietas miradas de los hombres,
su aspiración al infinito entre tus brazos,
el deseo de juntarse con la esencia femenina del mundo,
de ir más lejos del sufrimiento,
más lejos de la felicidad ,
a un nuevo lugar indefinible,
donde el hombre y la mujer fundan el universo.
Tú tienes lo cabal de la humanidad en tu rostro,
en tus manos parecidas a las mariposas en el bosque
en una tarde de verano, en tus brazos delicados
como serpientes amables cuando empieza la noche,
en tu figura blanca y negra, luz y sombra
en la oscuridad de todos los cinemas del mundo.