Zhuangzi

La verdadera grandeza no necesita ser ostentosa. La verdadera sabiduría no necesita ser demostrada. Zhuangzi
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domingo, febrero 02, 2020

La boa por José Watanabe


La boa  por José Watanabe

La boa por José Watanabe

La boa es
el deseo del abandonado: reptar
como un solo y larguísimo músculo
para envolver completamente el cuerpo amado.

Puedes abrazar y estrangular pavas de monte
o cabras coquetas, pero qué lejos está todavía
la que huyó y duerme como una reina
sobre la copa de todos los árboles.



miércoles, noviembre 28, 2018

Acerca de la libertad por José Watanabe

 

Acerca de la libertad por José Watanabe

Acerca de la libertad por José Watanabe

 

Esta mañana han comprado un pájaro

                                      como se compra una fruta

                                               un ramo de flores.

 

Dicen que Hokusai compraba pájaros para liberarlos.

 

También Leonardo

                 pero midiéndoles el impulso y el rumbo.

 

Posiblemente en la infancia he pintado pájaros

pero jamás les he hallado relación exacta con los aviones.

 

Estoy tentado a liberar este pájaro

                                         a devolverle

            su derecho de morir sobre el viento.

 

Me van a pedir razones.

 

Sentiré la obligación de hablar acerca de la libertad

pero mi familia que es muy lógica

                                  dirá que afuera solo

                                               con el viento

                                               a ver qué hago.

 

domingo, mayo 06, 2018

CIELO DE HOSPITAL POR JOSÉ WATANABE

CIELO DE HOSPITAL POR JOSÉ WATANABE

CIELO DE HOSPITAL - José Watanabe

 
"Santa
vaciada"
Blanca Varela
 
Mi útero de humo
sale por la chimenea y se disuelve como nimbo
en este cielo que nunca tiene violencias.
Una violencia de cielo me hubiera consolado más.
Una enfermera cruza el jardín, ninguna
flor anuncia mi dolor. El dolor sólo está
en los confines de la carne que aún me resta.
Mi útero
debió irse como un globo festivo
lleno de novios y nonatos. Él me convertía
en un animal muy bello
cuando urdía otro cuerpo.
Debió irse entonces
como un odre de dioses, ebrio y feliz, no víscera
de triste mamífero
en la bandeja de cirugía, no huevo
de la amargura.
La muerte se acunó como hijo
y ahora también es humo de crematorio.
La cólera
o el ansia de belleza que impulsa a los árboles
a restituir la rama podada, está conmigo. Todo será
restablecido.
Voy a formar
una matriz nueva, un cuenco hondo como dos manos juntas,
no para fruto, no importa si huera
pero ahí.

 

martes, abril 17, 2018

El fósil por José Watanabe


 

El fósil por José Watanabe


La vida en ti fue un pez de 20 centímetros.
Tu remoto latido, hoy petrificado,
vive ahora en mi cuerpo
tan inverosímil como el tuyo.

Tú ya no puedes mirarte ni mirarme, no sabes
lo extraño que es ser pez u hombre.
Somos, te digo, inverosímiles, caprichos
de una mente delirante
que cuaja infinitas e insensatas formas en el mar
y la tierra.

El ruido alegre de los niños en el museo
que se empinan a mirar otros fósiles
interrumpe mi habitual pesimismo,
y me enternece:
después de todo, pescadito,
tal vez alguna razón existe.

domingo, octubre 22, 2017

HOMBRE AMARILLO POR FANNY JEM WONG

HOMBRE AMARILLO POR FANNY JEM WONG

 José Watanabe nació en Laredo, Trujillo, el 17 de marzo de 1945. 
 
José Watanabe
 
 

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

 José Watanabe

viernes, mayo 20, 2016

ESTE OLOR, SU OTRO POR JOSÉ WATANABE

 
ESTE OLOR, SU OTRO  POR JOSÉ WATANABE
 

ESTE OLOR, SU OTRO POR JOSÉ WATANABE

Mi hermana mayor pica perejil
…………con habilidad que se diría congénita,
y el olor viaja instantáneo a fundirse
……………….con su otro.
Su otro está en una lejana canasta de hierbas de sazón
que bajaba del techo, una canasta
…………..ahora piedra fósil
suspendida
en el aire de nuestra cocina que se acabó
El perejil anunciaba a mi padre, Don Harumi,
esperando su sopa frugal.
…………..Gracias de este país:
un japonés que no perdonaba
¡la ausencia en la mesa de ese secreto local de cocina!
Creo que usted adentraba ese secreto en otro más grande
para componer la belleza de su orden casero
………………………que ligaba
familia y usos y trucos de esta tierra.

Los hijos de su antiguo alrededor
…………hoy somos comensales solos
y diezmados
y comemos la cena del Día de los Difuntos
……………………….esparciendo
perejil en la sopa. Ya la yerba sólo es sazón, aroma
…………………………………sin poder,
nuestras casas, Don Harumi, están caídas

(De Historia natural, 1994)

 

viernes, agosto 21, 2015

EL PAN POR JOSÉ WATANABE

 
EL PAN POR JOSÉ WATANABE

EL PAN POR JOSÉ WATANABE

Perdonen que lo diga sin pudor,
pero mi madre y yo vivíamos en un pueblo
                                           de hambrunas.
Las carencias
nos llevaban a todos a una especie de inocencia,
                                     a un vivir
en el centro puro de nosotros mismos.
Así es cuando ya no queda nada, salvo
la postura orgullosa de mi madre
                   que dormía como saciada.

Cada cierto tiempo pasaban profetas
que repetían monsergas en nombre de un dios
                       prometedor, pero cruel.
Ninguno trajo lluvia sobre los campos yermos
               ni hizo el milagro de una simple lechuga.

Una tarde se asomó a nuestra puerta
un extranjero de mirada llameante, otro agorero,
pero no supimos quién ardía en él, si su dios
                                        o su demonio.
Dijo llamarse Elías y tenía gran hambre como nosotros.
        Se quedó mirando a mi madre
que en la artesa mezclaba un puñado de harina Santa Rosa
        con una cucharada de manteca sin nombre.
Estoy haciendo un pan para mi hijo y yo. Lo comeremos
y después, con la dignidad de los pobres satisfechos,
nos moriremos de hambre, dijo mi madre
                                            en Reyes 17:12.

 

viernes, julio 25, 2014

EL PUENTE POR JOSÉ WATANABE

 

EL PUENTE POR JOSÉ WATANABE

EL PUENTE POR JOSÉ WATANABE

Las columnas herrumbradas por el aire delgado
de la altura
suben desde las pendientes de la quebrada y sostienen con
……gruesos remaches
los travesaños de hierro.
Hay miles de remaches en la estructura del puente
pero en el centro hay uno solo fijando el encuentro
de todas las fuerzas, uno solo, insospechado y firme,
….evitando que el mundo se venga abajo.
Aquí alguna vez un hombre se sentó a horcajadas, hercúleo,
………………………..sobre el abismo
y selló el remache decisivo, acero al rojo y con esquirlas.
Imagina la acción tensa y peligrosa de su brazo
golpeando acompasado
como si nos transmitiera serenamente un mensaje:
……………………nadie asegura el mundo en su contra.
El remache
permite el paso del tren de los metales y del tren de los migrantes.
y el paso contrario de los que vamos a mirar sus paisajes y
……cortamontes.
Y mientras cruzas el puente y miras aterrado el vacío del
……desfiladero
siente el interminable poder de ese hombre,
pero imagínalo después caminando como cualquiera,
………………………..sin alardes,
hacia los viejos campamentos desmontados
……donde durmió sobre un pellejo su sincero cansancio.

(De Historia natural, 1994)

 

miércoles, enero 09, 2013

MASCOTAS : PATITAS Y HUELLITAS 10

LXVI
Los gatos
Charles Baudelaire


Los amantes fervientes, los sabios venerables,
Sienten, cuando maduros, igual predilección
Por los gatos, orgullo de la casa, que son
Como ellos sedentarios y al frío vulnerables.

Amigos de la ciencia y la sensualidad,
Prefieren el silencio y las tinieblas crueles.
Del Erebo serían los fúnebres corceles
Si su altivez cediese ante la majestad.

Cuando sueñan, adoptan las nobles actitudes
De las grandes esfinges que en vastas latitudes
Solitarias se pierden en un sueño inmutable.

Mágicas chispas arden en sus grupas tranquilas
Y partículas de oro, como arena impalpable,
Alumbran vagamente sus místicas pupilas.

Oda al gato
Pablo Neruda


Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.

El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.

No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.

Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.

Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.

Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.

A un gato
Jorge Luis Borges


No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

Un gato en un piso vacío
Wislawa Szymborska


Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.

Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.

Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.

Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.

Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.

[Yace aquí abajo...]
Natsume Soseki*


Yace aquí abajo
todo un atardecer,
con posible tormenta.

*Haiku que Soseki utilizó como inscripción sepulcral de su gato doméstico.



Gato negro a la vista
Gonzalo Rojas


Gato, peligro
de muerte, perversión
de la siempreviva, gato bajando
por lo áspero, gato de bruces
por lo pedregoso en ángulo recto, sangrientas
las úngulas, gato gramófono
en el remolino de lo áfono, gato en picada
de bombardero, gato payaso
sin alambre en lo estruendoso
del Trópico, arcángel
negro y torrencial de los egipcios, gato
sin parar, gato y más gato
correveidile por los peñascos, gato luz,
gato obsidiana, gato mariposa,
gato carácter, gato para caer
guardabajo, peligro.


Solo de gatos
Rafael Alcides Pérez


Este gato está pidiendo amor.
Maullando llega, levanta la cola,
se arquea como un joven guerrero,
se aplana contra el piso, se tiende
boca arriba con la sinceridad
de quien ya ha perdido la vergüenza,
da vueltas, no deja de maullar
y se va, por fin se va
sin que le hagan caso.

Yo también maullé a lo largo
de mi vida, señor gato. Yo también
levanté la cola; yo también
me contorsioné como un acróbata
en su noche de debut; yo también
me aplané contra el piso
hasta ser una alfombra
volando en los cielos de Simbad.
Yo también,
fui payaso, telépata, electricista,
príncipe desterrado que arregla cocinas a domicilio
para olvidar, y al cabo yo también
me marché sin que me hicieran caso.

Es el destino de esta ciudad.
Acostúmbrese. (Está escrito.)
En overol de herrero
o con fanfarrias de monarca,
por los siglos de los siglos
pasarán los moradores de este lugar
maullando igual que usted.


(Del libro Gatos)
Darío Jaramillo Agudelo


Estados de la materia.
Los estados de la materia son cuatro:
líquido, sólido, gaseoso y gato.
El gato es un estado especial de la materia,
si bien caben las dudas:
¿es materia esta voluptuosa contorsión?
¿no viene del cielo esta manera de dormir?
Y este silencio, ¿acaso no procede de un lugar sin tiempo?
Cuando el espíritu juega a ser materia
entonces se convierte en gato.


Gato
José Emilio Pacheco


Ven, acércate más.
Eres mi oportunidad
de acariciar al tigre
-y de citar a Baudelaire.


Había tres gatos…
Marosa di Giorgio


Había tres gatos que no eran silvestres ni caseros.
Vivían en la bodega.
La bodega estaba lejos de la casa.

Yo iba hasta allá cuando las amas andaban cortando ajíes, que son de tul verde con el coágulo rojo dentro.
La amatista… brilla la pata de turquesa de que penden.

De esos gatos se dijo que comían mariposas y algo más absurdo se dijo… que comían moras.
Pero yo nunca lo comprobé.

Estos gatos eran llamados los indios.
Al verme, cada uno trepaba a un árbol y me miraba.
Así yo era observada desde tres lugares diversos.

Un día, uno de los gatos tuvo para mí intenciones sexuales y yo huí a través de los ajíes de encaje y él volaba y caía a mis pies y volvía a volar y a caer a mis pies.
Me siguió en la larga caminata demostrando a cada instante su poder supremo e inútil...


El gato
José Watanabe


Estoy esperando la vuelta del gato desconocido
          que cruzó el alféizar de mi ventana.
El alféizar corre a lo largo de varias ventanas. No tiene
otro camino. Volverá
y esta vez mi imagen le será más cordial.

Pasó arrogante como un bello inmortal. Los gatos ignoran
la contingencia de los torpes,
                             tropezar y caer.
Miden tan bien sus pasos cuando cazan o fugan, y nunca
nunca cara de extraviados. Así nos infunden en la mente
su propio mito.
Y los mininos de viejas no los contradicen
porque gato es gato, dignísima fiera cuando la vieja duerme.

Los gatos son peligrosos para la poesía, pronto
acumulan adjetivos, mucho provocan, mucho seducen.
Por eso no espero limpiamente la vuelta del gato,
la mucha belleza me hace siempre perverso. Y digo:
está caído en la vereda, inmóvil, dirigiendo
hacia mi altísima ventana
                        su última y fosforescente mirada.


IV (del poema Las musas ciegas)
Herberto Helder


Mujer, casa y gato.
Una piedra en la cabeza de la mujer; y en la cabeza
de la casa, una luz violenta.
Anda un pez extenso por la cabeza del gato.
La mujer se sienta en el tiempo y mi melancolía
la piensa, mientras que
el gato imagina la elevada casa.
Eternamente la mujer de la mano pasa la mano
por el gato abstracto,
y la casa y el hombre que voy siendo
son minuto a minuto más concretos.

La piedra cae en la cabeza del gato y el pez
gira y para en la sonrisa
de la mujer de la luz. Dentro de la casa,
el movimiento oscuro de estas cosas que no encuentran
palabras.
Yo mismo caigo en la mujer, el gato
dormita en la palabra, y la mujer toma
la palabra del gato en el regazo.
Miro, y la mujer es la palabra.

Palabra abstracta que se enfrió en el gato
y ahora se calienta en la carne
concreta de la mujer.
La luz ilumina la piedra que está
en la cabeza de la casa, y el pez corre lleno
de originalidad por la palabra adentro.
Si toco la mujer toco el gato, y es apasionante.
Si toco (y es apasionante)
la mujer, toco la piedra. Toco el gato y la piedra.
Toco la luz, o la casa, o el pez, o la palabra.

Toco la palabra apasionante, si toco la mujer
con su gato, piedra, pez, luz y casa.
La mujer de la palabra. La Palabra.

Me echo y amo a la mujer. Y amo
el amor en la mujer. Y en la palabra, el amor.
Amo, con el amor en el amor,
no sólo la palabra sino
cada cosa que invade cada cosa
que invade la palabra.
Y pienso que estoy completo en el minuto
en que la mujer eternamente
pasa la mano de la mujer por el gato
dentro de la casa.

En el mundo tan concreto.


Gato nocturno destruye su leyenda
Eduardo Chirinos



No sé si me gustan los gatos. Tampoco

si me gustan los perros. Jamás he tenido

mascotas en casa (tampoco niños), pero

un gato me visita siempre por las noches.

“Debes ser el gato de Baudelaire, le digo.

Veo tus místicas pupilas, tus ojos de metal

y ágata mirarme a través de la oscuridad”.

Pero el gato no responde. “Entonces eres

Micifuz el extranjero o Marramaquiz el

que araña las bibliotecas del Parnaso”.

Pero el gato estira su lomo sin decirme

nada. “¿Has venido acaso de Cheshire

y no entiendes español?, ¿acaso apareces

y desapareces y muestras de noche tu

sonrisa sin gato?” Pero el gato, pardo

como todos los gatos, ni siquiera sonríe.

Pruebo entonces con el gato con botas,

con el gato triste y azul que nunca se

olvida, con el gato filósofo de Natsume

Soseki “que aún no tiene nombre”. Pero

el gato levanta su cola, da media vuelta y

se marcha, indiferente, hacia la noche fría.

























































































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🔴 CONTINTATUSÁN EXHIBICIÓN DIGITAL LITERARIA 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎⛩️ Fanny Jem Wong es autora de los poemarios Haikus (2018), El péndulo amarillo (2019), La médula nocturna (2021) y Retazos amarillos y el piano negro (2022). En ellos aparece un rico diálogo con la naturaleza (y, en particular, con la luna), así como frecuentes referencias a una china ancestral con bosques de bambú, papeles de arroz, dragones, un Emperador Amarillo y topónimos chinos. Así, en “Golondrina del banjó” oímos ecos de un modernismo exotizante con orgullosas referencias a un refinado mundo chino: una princesa amarilla, pálida y de ojos rasgados va vestida de plumas y jades, y porta un amuleto rojo mandarín. Mira de nuevo al este en Haikus y Péndulo amarillo, no solo por el formato del haiku sino a veces también por las imágenes y el gusto por el color amarillo. Las referencias a la cultura japonesa aparecen con ecos de Matsuo Basho y referencias a sakuras: “en luna llena / sakuras y hortensias / enlazan tallos”. Otros poemas evocan un erotismo sutil, como en los siguientes haikus: “vida y muerte / entre sábanas blancas / deslizándose” y “cerezas rojas / pasiones sin alivio / el bambú crece”. Por: Ignacio López-Calvo

HAIKU

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HAIKU suave pelaje-aroma de algodón-sonrisas nuevas-Fanny Jem Wong

“Agotadoras horas / oscilaciones constantes / las bestias gritan / en la profundidad del abismo" FJW

“Agotadoras horas / oscilaciones constantes / las bestias gritan / en la profundidad del abismo" FJW
Las cosas que amo no son cosas por lo tanto no tienen precio. Esa es mi única verdad y mi fuerza. Fanny Jem Wong M

SALUDO DE LA REVISTA ORIENTAL : CUMPLEAÑOS DE FANNY JEM WONG

SALUDO DE LA REVISTA ORIENTAL : CUMPLEAÑOS DE FANNY JEM WONG
Acompañada de Fabiana Mendiola Wong, Betsy Wong Miñán, Esther Miñán de Wong, Marco Manrique, Arturo Sebastián Ramos Riofrio, Daniela Manrique Wong , Giorgio Romildo Ramos Wong

HAIKU

HAIKU
HAIKU 10 : sobre el papel / mares de roja tinta /pariendo versos / Fanny Jem Wong

INQUEBRANTABLES

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“No se puede envolver el amor en una caja, pero se puede envolver a una persona en un abrazo.”

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Presidente chino, Xi Jinping

Presidente chino, Xi Jinping
La economía China es un gran océano. No un pequeño estanque. En el gran océano, hay tiempos de calma y también hay tiempos de fuertes vientos y lluvias torrenciales. Sin tormenta entonces ya no sería un océano. Una tormenta violenta puede voltear un pequeño estanque pero nunca al gran océano. Hemos experimentado numerosas tormentas y el gran océano sigue ahí. Después de 5000 años de penurias. China todavía está ahí. Frente al futuro, China siempre estará aquí . Presidente chino, Xi Jinping

Zhuangzi

El camino a la iluminación está lleno de paradojas. Para encontrar, primero debes perder. Para llegar, primero debes partir.