BASES ERGUIDAS
Por Fanny Jem Wong
I
Existe el amor compartido en la propia ilusión.
Nadie alcanza el alma del niño, del leal amigo.
Todos los dioses cuidan su juguete preferido
con obsesión de tiranos que enjaulan y raptan
al amor que envilece la condición del amante.
¿Quién entiende el alma y es el abrigo del bebé?
Desean los reyes que se les ame con amor libre,
apoyando la triste condición del tirano invisible
que enjaula, tortura, somete y entristece
a las núbiles princesas, calándoles el privilegio
de versar de muñecas, de fantasear y ser ellas
las que regalen sonrisas en las horas inciertas.
II
Gritan cantando en la Roma de las Siete Colinas.
Allí Mesalina, flamante, lucía sus cinco abrigos
con Claudio, alegre testigo, en el Vicus coronado.
Mesalina comía y bebía con sus cinco ahijados
mientras iban y venían los feos patricios cornudos.
Ella se lavaba la boca de la lejía del útil amado.
Seguía en un carro al vencedor; los demás, al oro
del ornamento, revestidos con la roja pretexta.
Ella montaba a caballo con traje de dos palmas;
la Patricia abastecía el incendio de toda ínsula,
sin poder contenerse en las Noches de los Fuegos,
abrumaba a los ahijados con húmedas caricias.
III
Parada en un curul, alcanzaba los muros romanos,
mientras que por Roma a otros dos ella acariciaba.
Los reemplazos, aprestos y enhiestos, aguardaban
en la roja sensualidad del palacio; sus manos
se iban excitando y entraban en el lindero de ellos,
hasta lo más hondo. Sus delicadas manos les araban,
haciendo vibrar sus cimientos y las bases erguidas.
En el cielo, los labios de Roma entera de sed ardían.
Enloquecida, la bella Patricia bebía a todos
hasta dejar mustios los pozos secos.
Danzando incansable, sus manos cambian de camino,
y ella sonríe sola.
IV
Al mirarlos, la tierra vibra desesperada, ¡Reclama!
Estar sedienta, y se echa sobre un altar de rosas.
Jóvenes cuerpos se alborotan tocando su mano.
Le recorren recreando todas las formas de amar.
La van libando una y cinco lenguas. No hablan,
solo dibujan sobre la piel sus ropas de las cien figuras.
Ella fantasea, gime, araña, pide más… todo siente.
Revisa que las colmenas sean colmadas de miel.
Es dulce y amado el tibio licor que le inunda la piel.
Danzan los ahijados cual abejas libadoras, rotan,
se arropan, todos comen de los panales del César.
V
Ella está sedienta, desea una copa,
beber elixires de embrujos, reclamándoles:
—Tomarlos uno a uno o todos a la vez.
Total, estoy de fiesta, pónganme al revés,
tomen con fuerza, cójanlo todo, sírvanse,
nada dejen hasta quedarme vacía y embriagada.
Total, Claudio por ahora solo se conforma con ver.
—Fuera, ahijados. Venid a mí, Petina, traigan también
a la ardiente Paulina. Quiero danzar con vosotras.
Hoy tengo hambre, luz y ganas de reír esta noche.
Prepárenme para Claudio. Dejémoslo que se atragante
y termine de comer sus setas y beba de este vino.
Espantaré sus desconfianzas. Recorran cada lugar,
aunque muchos lo hayan hecho antes. ¡Embárrense!
Coman los manjares y pieles de bestias hambrientas,
al derecho, al revés, hasta que la luna se nos ponga
muy alta y refleje todas mis ansias de fiera mujer.
De placer, ábranme completa, que Claudio se incite.
VI
Que el César ingrese en el Capitolio, que esta noche
será un esclavo a mis pies. Total, yo a él lo tomo
desde la pared alta del edificio hasta las plantas,
sacrificándolo a los dioses en asamblea silenciosa,
jugando a los juegos que nadie ha visto ni hecho,
aunque todos lo sepan: Mesalina era solo su mujer.
Y el coliseo lo sabía, y aplaudían todos de pie.
Fanny Jem Wong
*23-03-05*
(Jemwong)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
De mis manos brotarán amapolas rojas como la sangre así quizás mi poesía sea eterna MI POESÍA SOY YO FANNY JEM WONG LIMA - PERÚ